26 ago. 2012

ijada de bonito al horno


Con el verano también llega el bonito del norte, el rey de los túnidos, es un pescado azul cuyo nombre científico es “Thunnus alalunga”, que tiene unas aletas muy largas en forma de guadaña, de ahí su nombre “alalunga” y una carne muy jugosa y sabrosa, siempre y cuando evitemos cocinarla en exceso, necesita un tiempo de cocinado muy corto, podemos decir que ese es el Talón de Aquiles del bonito, el tiempo de cocinado.
El bonito se presta a hacer numerosos platos, como pudines, pinchos, patés, rellenos de empanadas, y es ingrediente de ensaladas, escabeches o guisos con patatas como el marmitako, un guiso tradicional y conocido en la cocina vasca.
La temporada del bonito, que va desde finales de junio a las primeras semanas de septiembre, se une a la temporada de los pimientos, verdes y rojos, a la del tomate y las cebollas, perfectos compañeros de este pescado, y con los que se elaboran platos para chuparse los dedos como el bonito con tomate, bonito encebollado, marmitako, bonito en piperrada, bonito con pisto…




Del bonito se aprovecha todo, pasa como con el cerdo, según el plato que vayamos a preparar compraremos rodajas, más o menos gruesas para salsa, el cogote, para marmitako y la ijada para plancha, parrilla o horno.
La receta de hoy es la ijada también llamada ventresca o mendresca que es la “barriga” del bonito y va desde el cuello hasta el vientre. De carne blanca y finas vetas de grasa, tiene una textura suave y ligeramente untuosa, y se lamina con mucha facilidad como podéis ver en las fotografías. Para mí y para los de casa sin duda la mejor parte del bonito, aunque no sea la más bonita, y como más nos gusta es preparada al horno, un auténtico manjar, os animo a probarla, además también la podemos preparar a la plancha o a la parrilla.



ingredientes
1 ijada de bonito
aceite
sal
400 gr de patatas
1/2 cebolla













elaboración 
Pelamos las patatas, las lavamos, secamos y cortamos en rodajas finas como para tortilla, además pelamos y cortamos en rodajas finas la cebolla la cual freímos junto con las patatas en aceite no muy caliente y a fuego suave.
Cubrimos con ellas el fondo de la bandeja de horno y colocamos encima la ijada sazonada por ambas partes, añadimos un hilillo de aceite por toda ella y la metemos al horno precalentado a 220 ºC durante 10-15 minutos, según sea el tamaño de la ijada, esta en particular pesaba cerca de los 800 gr y ha estado 15 minutos, aunque también hay que tener en cuenta el horno de cada uno.




Yo la preparo tal cual, sin ningún sofrito, y acompañada bien de unos pimientos verdes fritos o de unas guindillas en tempura o fritas.



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