23 abr. 2017

pastel mágico de vainilla


Parece ser que el origen de este pastel es rumano pero ya está muy presente en nuestros recetarios, su nombre es "Prajitura desteapta"; un postre tan sencillo de preparar como delicioso, una receta que merece la pena tener en cuenta, y quedarse con ella.
Pastel perfecto para no recargar el presupuesto, sus ingredientes se encuentran en muchas de nuestras cocinas: harina, huevos, azúcar, leche y mantequilla. Y aunque puede parecer complicado al ver sus tres capas, no lo es para nada, el truco está en la manera de integrar los ingredientes en una única preparación. Además admite un montón de variantes: limón, chocolate, crema de castañas, crema de cacao y avellanas, café y praliné...


ingredientes
8 huevos tamaño "L"
1 litro de leche tibia
250 g de mantequilla
280-300 g de azúcar
2 cucharadas de agua
230 g de harina
1 vaina de vainilla
una pizca de sal
azúcar glas para adornar










elaboración

Precalentamos el horno a 180 ºC, calor arriba-abajo y sin aire, preparamos un molde profundo de 30x21 cm y lo engrasamos por completo con mantequilla, después espolvoreamos un poco de harina y eliminamos el exceso de ésta, dándole la vuelta y unos golpecitos.
Ponemos la mantequilla en un cazo y la fundimos a fuego muy bajo y reservamos. Cascamos los huevos y separamos las claras de las yemas. Abrimos la vaina de vainilla y con ayuda de un cuchillo raspamos las semillas. Si no tenemos la leche tibia, la calentamos también con la vaina de vainilla. Se puede sustituir esta por esencia de vainilla, si lo hacemos eliminamos el agua de los ingredientes.

En un bol ponemos las claras, las sazonamos y con la batidora las montamos a punto de nieve firme. Reservamos.
En otro bol ponemos las yemas junto con el azúcar y con ayuda de una batidora de varillas lo batimos bien. A continuación y por este orden añadimos la mantequilla fundida, las semillas de vainilla, la harina y la leche. Mezclamos bien cada vez que añadimos un ingrediente. Para terminar, con ayuda de una espátula o cuchara de palo incorporamos (en tres tandas) las claras montadas, mezclándolas con suavidad, con movimientos envolventes. Volcamos esta preparación líquida en el molde y horneamos durante 10 minutos después bajamos la temperatura a 160 ºC y dejamos otros 40-50 minutos más. El tiempo variará según el tipo de horno.



Dejamos enfriar por completo y reposar al menos un par de horas. Antes de servir espolvoreamos con azúcar glas y cortamos en porciones.
Si no tienes azúcar glas, es bien sencillo de hacer en casa, yo lo hago moliendo azúcar y harina de maíz refinada con ayuda de un molinillo de café, pero en la picadora también se puede hacer. La proporción es de 97 g de azúcar y 3 g de harina de maíz refinada.




Fuente: del libro "Bizcochos irresistibles".



20 abr. 2017

crema de calabaza con arroz


Las cremas son una buena forma de incluir verdura en la dieta de quienes las aprecian poco. La de calabaza, es una de las más populares y hoy le damos un toque diferente al acompañarla de arroz y queso. Siempre que se pueda hay que ir variando las recetas de siempre, salir de la rutina, no todo va a ser sota, caballo y rey...


ingredientes
500 g de calabaza
750 ml de leche
30 g de mantequilla
100 g de arroz
2 cucharadas de queso parmesano rallado
sal













elaboración

Limpiamos la calabaza, quitamos la corteza y si es necesario pepitas y filamentos y cortamos la pulpa en trozos.
En una cazuela vertemos la leche y la misma cantidad de agua, añadimos la calabaza cortada y ponemos a calentar. Cuando comience a hervir, sazonamos y cocemos a fuego moderado y con la cazuela tapada durante unos 20 minutos, hasta que la calabaza esté tierna.
Retiramos la cazuela del fuego, sacamos la calabaza del agua y la aplastamos con un tenedor. La devolvemos a la cazuela, añadimos el arroz y mantenemos la cocción otros 15 minutos más.
Retiramos del fuego, incorporamos la mantequilla y el queso rallado. Mezclamos bien y servimos enseguida.
El espesor de la sopa o crema siempre es cuestión del gusto personal. Se puede controlar fácilmente añadiendo si es necesario un poco de leche o agua, siempre caliente para no cortar la cocción.




Fuente: del libro "La buena mesa".

16 abr. 2017

bollos rellenos de chorizo para Pascua



Si hay una receta que nunca falta en mi casa en Semana Santa esa es la rosca, que no es más que una empanada rellena de chorizo y que por tradición se merienda en el campo la tarde de Pascua. Este año además de la tradicional, masa de pan enriquecida con huevos y manteca, he hecho esta versión en bollitos individuales, horneados dentro de un molde, y con una masa de pan sin manteca, ni huevos y este es el resultado...



ingredientes
250 g de harina panificable
3 cucharadas de aceite
una cucharadita de sal
una cucharadita de azúcar
125 g de agua
chorizo de sarta en lonchas













elaboración
Colocamos la harina en un bol junto con la sal y el azúcar y hacemos un agujero en el centro a modo de volcán. Añadimos el aceite y poco a poco el agua templada. Mezclamos con las manos o ayudándonos de una cuchara, y una vez que la harina haya absorbido todo el líquido la dejamos reposar bien tapada unos minutos y mezclamos todo de nuevo hasta formar una masa que se pega un poco a las manos. Volcamos esta mezcla a una superficie lisa y amasamos, girando y doblando la masa, hasta que se vuelva lisa, suave y muy manejable. Si en el amasado alternamos con pequeños reposos, con la masa bien tapada, el trabajo se simplifica, ya que el reposo amasa.
No todas las harinas absorben igual, por lo que puede que tengamos que ajustar la cantidad de agua o de harina.
Ahora sólo hay que dejar que la masa fermente, para ello, formamos una bola, la dejamos en un bol enharinado y la tapamos con un trapo durante una hora, o hasta que doble de volumen. 


Pasado ese tiempo volcamos la masa sobre la superficie de trabajo ligeramente enharinada. Damos a la masa un ligero amasado para desgasarla y la dividimos en porciones de unos 20 g cada una, pero esto ya va a gustos.
A continuación aplastamos un poco cada porción, colocamos en el centro unas rodajas de chorizo, cerramos los bordes del pan de fuera hacia dentro hasta cubrir el relleno y sellamos bien. Ponemos la parte fea del panecillo hacia abajo y lo voleamos un poco.
A medida que formamos los bollitos los colocamos en un molde de bizcocho. Dejamos reposar en un lugar cálido, bien tapados hasta que casi hayan doblado su volumen. Vamos precalentando el horno a 200 ºC con calor arriba y abajo.
Una vez que hayan levado, los pincelamos con huevo batido, espolvoreamos con semillas de sésamo y los metemos en el horno, unos 15 minutos. Comprobamos que están cocidos y sacamos a una rejilla para que se enfríen.
De relleno podemos poner lo que más nos guste, jamón y queso, chocolate...




13 abr. 2017

tortilla de espinacas y gambas


Un plato ideal para una cena de entre semana, y que será bien recibida por los amantes de las espinacas. Hoy la tortilla además de huevos y espinacas lleva gambas una combinación muy tradicional y todo un clásico en más de una de mis recetas y la razón que explica eso es simplemente por lo rica que está.


ingredientes
6 huevos
200-250 g de espinacas frescas
125-150 g de gambas peladas
1 cebolla, 100 g
2 dientes de ajo
aceite de oliva y sal













elaboración

Limpiamos y lavamos las espinacas, las escurrimos y troceamos un poco.
Pelamos y troceamos las gambas, con cabezas y cáscaras podemos hacer un caldo, que podemos congelar perfectamente. También pelamos y picamos la cebolla y el ajo.
Ponemos un poco de aceite en una cazuela o sartén honda, que cubra ligeramente el fondo, y cuando esté caliente añadimos las gambas y las salteamos brevemente, en cuanto cambien de color las sacamos a un plato y reservamos. En ese mismo aceite, una vez caliente, ponemos el ajo y la cebolla, añadimos un poco de sal para que sude y dejamos rehogar, a fuego suave, hasta que esté tierna pero no muy dorada. A continuación añadimos las espinacas, dejamos que reduzcan de volumen y se cocinen, removiendo de vez en cuando, soltarán un poco de agua que dejaremos evaporar, cuando estén blanditas, incorporamos las gambas, mezclamos, rectificamos el punto de sal si es necesario y reservamos fuera del fuego.
Batimos ligeramente los huevos en un bol, sólo lo suficiente para que se integren las yemas y las claras. Añadimos las espinacas con la cebolla y las gambas. Movemos con un tenedor para que todo quede bien mezclado.
Calentamos un poco de aceite, que apenas cubra el fondo de la sartén, y cuando esté caliente, vertemos la mezcla. Dejamos que cuaje la tortilla, la damos la vuelta con ayuda de un plato, la pasamos de nuevo a la sartén y dejamos que se cuaje por el otro lado procurando que quede jugosa por dentro, pero eso ya es a gusto de cada uno. Una vez hecha, la pasamos a un plato y servimos.




Si queremos esmerarnos un poco más con la presentación podemos hacer una velouté clarita y añadirla por encima. Una velouté no es más que una besamel hecha a base de caldo. Una manera de aprovechar el caldo que hemos hecho con las cabezas y cáscaras de las gambas.
Se pueden cambiar las gambas por bonito, bacalao, salmón, langostinos, queso, champiñones, jamón, chaca, gulas... También podemos añadir a los huevos batidos un poco de nata o, en el caso de no tener nata un poco de leche, así la tortilla quedará más esponjosa.





10 abr. 2017

postre de melocotón


Con unas buenas conservas de fruta podemos improvisar un postre en cuestión de minutos y como prueba son estas copas que os traigo hoy. Las he hecho usando mis conservas caseras de melocotones en almíbar y mermelada de melocotón, pero se pueden hacer con cualquier fruta; sólo hay que utilizar la mermelada de la fruta correspondiente. Además de la fruta lleva creme fraiche, que también he hecho para la ocasión, pero que se puede sustituir por yogur cremoso, cuajada, nata montada, o por helado...


ingredientes
8-9 mitades de melocotón en almíbar
3-4 cucharadas de mermelada de melocotón
licor de melocotón
400 ml de creme fraiche

hojas de menta para decorar













elaboración

Un postre que hay que tomar bien frío, por lo que es mejor tener los ingredientes preparados en la nevera, montar las copas en el último momento y mantenerlas en la nevera hasta servirlas.
Escurrimos el melocotón del almíbar, troceamos cada mitad en cachitos y los mezclamos con la mermelada.
Repartimos parte de esta mezcla en cuatro copas o vasos de cristal, cubrimos con creme fraiche y terminamos repartiendo el resto de la mezcla de melocotones. Para los adultos añadimos unas gotas de licor y si tenemos adornamos con unas hojas de menta.






Fuente: ETB 4, David de Jorge.


3 abr. 2017

lechefritas


Este es un postre tradicional y delicioso que remata alguna que otra de nuestras comidas de domingo. Un dulce de sartén en el que cocemos leche con harina y azúcar hasta que espesa, como una besamel espesa y dulce. Hecha la crema, se extiende en una placa engrasada y una vez fría se corta en porciones, se rebozan en harina y huevo, y se van friendo en aceite. Se termina pasando cada uno de los trozos por una mezcla de azúcar y canela.


ingredientes
500 ml de leche
1 trozo de canela en rama
cáscara de limón
90-100 g de azúcar
25 g de maicena
25 g de harina
harina y huevo batido para rebozar
aceite para freír y untar el molde
azúcar y canela molida para rebozar











elaboración
En una cazuela, diluimos en 125 ml de leche la harina con la maicena y el azúcar hasta conseguir una papilla sin grumos. En otro cazo ponemos a calentar el resto de la leche con la canela y una vez que rompa a hervir dejamos que repose unos 10 minutos. Después la incorporamos poco a poco, colada, a la papilla reservada. Ponemos la cazuela a fuego muy suave removiendo sin parar, durante 10 minutos, conseguiremos una textura homogénea y sin grumos. A continuación pasamos la crema a una fuente amplia y baja untada con aceite de girasol dejándola enfriar por lo menos 3-4 horas. Cortamos la masa en porciones, los pasamos por harina y huevo batido, y los freímos a fuego medio en aceite con una tira de cáscara de limón hasta que se doren. Escurrimos el exceso de aceite sobre papel de cocina y espolvoreamos por encima una mezcla de azúcar y canela molida.


Mejor si las servimos aún calientes. Yo las he acompañado de unas natillas claritas, bien fresquitas, que he resuelto usando un preparado comercial. Otras opciones son acompañarlas con helado de canela o vainilla, o con una salsa de nueces (intxaursaltsa)...


Fuente: del libro "Cocina en casa con Martín Berasategui"

31 mar. 2017

pan polka con masa fermentada


Un pan de corteza fina pero crujiente, y a la que se le hace un dibujo muy peculiar, cuadraditos o lunares, y es por este dibujo por lo que se le llama pan polka y no necesariamente tiene que ser hogaza.
Es muy sencillo de hacer y lo único que tiene de especial es que está hecho con masa fermentada o masa vieja, que no es mas que una porción de masa que se aparta de una elaboración anterior después del primer levado y que dejamos en la nevera en un bol ligeramente aceitado y cubierto con film hasta el día siguiente para que doble su volumen. También podemos congelarla y para poder usarla no hace falta mas que sacarla del congelador la noche anterior pasarla a un bol aceitado, cubrirlo con film y dejarlo en la nevera hasta la mañana siguiente que es cuando haremos el pan.

ingredientes
225 g de masa vieja
450 g de harina de fuerza
280 g de agua
9 g de sal fina
15 g de levadura fresca
harina para fritos y rebozados













elaboración

Como siempre, podemos amasar los ingredientes a mano o con ayuda de una máquina, batidora con ganchos, panificadora... yo lo he hecho en ésta.
Vertemos en la cubeta el agua, a la que añadimos la sal, la harina, la masa vieja y la levadura desmigada. Ponemos en marcha la panificadora en el programa de amasado (en la mía es el número 7 y dura 15 minutos). Como todas las harinas no absorben lo mismo, igual necesitamos ajustar la cantidad de líquido o de harina. Cuando veamos que la masa está lisa y se despega de las paredes del recipiente, la sacamos, hacemos una bola y la colocamos en un recipiente amplio, ligeramente engrasado, lo cubrimos con papel film, también engrasado, y la dejamos a temperatura ambiente hasta que doble su volumen, en un lugar cálido el tiempo será aproximadamente 1 hora.
Si el amasado lo hacemos a mano ponemos todos los ingredientes en un bol excepto el agua. Hacemos un agujero en el centro y añadimos el agua, teniendo la precaución de ir echándola poco a poco, pues dependiendo de la fuerza de la harina necesitará más o menos líquido. Mezclamos todo hasta integrar la harina, momento en el que pasamos la masa a la encimera y amasamos hasta tener una masa lisa y que no se pegue. Luego dejaremos fermentar en un bol.






Una vez que haya doblado su volumen, sacamos la masa del bol y la damos un ligero amasado para desgasarla, la dividimos en dos porciones, les damos forma de bola con ayuda de la harina para rebozados, dejando una pequeña capa por encima. Colocamos cada porción sobre una bandeja de horno cubierta con papel de horno y sin tapar dejamos que leven otra hora o hasta que casi doblen su tamaño. No las tapamos para para que la superficie se seque lo que facilitará el corte para hacer los dibujos.
Cuando haya pasado media hora encendemos el horno a 250 ºC, y ponemos una bandeja en la parte inferior con agua.
Hacemos los cortes dibujando los cuadrados procurando que sean igual de profundos y que estén a la misma distancia. Metemos la bandeja en el horno y horneamos 10 minutos, tras los cuales retiramos la bandeja del agua, bajamos la temperatura a 225 ºC y horneamos 20-25 minutos más o hasta que estén bien tostados.



Bacalao con borraja y pan polka para untar...

Fuente: la receta es del blog "Bloc de recetas"

23 mar. 2017

calabaza y zanahorias con queso crema al horno


En casa muchas veces preparo calabaza estofada, al menos así es como siempre hemos llamado a la receta, el nombre mal o bien empleado es lo de menos, está bien rica y es una preparación que me da mucho juego pues lo mismo me resuelve una guarnición que me sirve para preparar una tortilla, una crema... unos canelones o como hoy que al final ha terminado en forma de un interesante y sabroso pastel.

ingredientes
200 g de zanahorias
200 g de calabaza
1 cebolla
200 g de queso crema
2 huevos grandes
100 ml de leche entera
275 g de arroz cocido
100-150 g de beicon
aceite y sal

queso rallado, opcional








elaboración
Pelamos la cebolla, las zanahorias y quitamos la corteza a la calabaza. Cortamos todo en dados pequeños, dejando cada ingrediente en platos separados. Ponemos a calentar en una cazuela 2-3 cucharadas de aceite, mejor no pasarnos y si vemos que la verdura pide más se lo vamos poniendo poco a poco. Cuando esté caliente añadimos la cebolla, la rehogamos hasta que esté blanda, removiéndola de vez en cuando. Añadimos la zanahoria, y mantenemos a fuego suave hasta que pierda un poco la crudeza, momento en el que incorporamos la calabaza, mezclamos todo bien, sazonamos y continuamos la cocción hasta que todo esté tierno.
Retiramos la corteza de las lonchas de beicon y las cortamos en dados. Ponemos a calentar una sartén y cuando esté bien caliente, sin echar aceite, agregamos los dados de beicon y los freímos hasta que se doren. Los mezclamos con la verdura.



Mezclamos en un bol la leche con los huevos y el queso crema. Añadimos el arroz cocido (en crudo unos dos puñados), las verduras cocinadas y mezclamos bien.
Engrasamos un molde, que pueda ir al horno, con mantequilla y espolvoreamos con pan rallado. Le damos la vuelta para retirar el exceso y vertemos dentro  la mezcla anterior. Yo he utilizado dos moldes, y en uno he espolvoreado queso rallado por encima. Horneamos unos 20 minutos en el horno precalentado a 175 ºC.
La receta original no lleva calabaza, es sólo de zanahoria cocida y el beicon no va incorporado a las verduras, se añade  por encima del pastel una vez horneado junto con pimiento verde picado y frito.



Fuente: me he basado en una receta vista en estos libros: "100 menús de temporada" y "Recetas de temporada".

21 mar. 2017

crema catalana



Un postre muy típico de la cocina catalana, tradicional del día de San José, de ahí que también se conoce por el nombre de crema de San José, así como con el de "cremá" quemada por el sabor que le da el azúcar. Se elabora como unas natillas muy finas que una vez hechas se ponen en cazuelitas de barro o recipientes individuales, donde se sirven, se espolvorean con azúcar y se pasa una pala especial o plancha de hierro muy caliente con el fin de que se caramelice la superficie.
Este año lo he hecho coincidiendo con el día del padre, y acompañado con unas txirloras, una variedad de paste de té, típica de Bizkaia, pero es un postre con el que también disfrutamos cualquier domingo o fiesta. Nos encanta el contraste de la crema con la crujiente costra de azúcar que cubre su superficie.



ingredientes
1 litro de leche entera
200 g de azúcar
8 yemas de huevo
35-40 g de harina de maíz refinada
canela en rama
corteza de limón
azúcar para espolvorear











elaboración
Reservamos una tacita de las de café llena de leche y ponemos a calentar a fuego lento un cazo con el resto de la leche, la corteza de limón, la canela en rama y el azúcar.
Ponemos en un bol las yemas, la taza de leche reservada y la maizena, y batimos todo hasta obtener una crema lisa y homogénea.
Cuando lo hayamos mezclado añadimos poco a poco la leche cocida pasándola por un colador fino, donde quedará la canela y la piel de limón, removiendo sin parar hasta mezclarlo todo.
La leche tiene que estar caliente pero no hirviendo, ya que el huevo cuajaría.
Volvemos a poner la mezcla en un cazo y la cocemos a fuego suave, sin dejar de remover, hasta que la crema espese y cuidando de que no hierva en ningún momento.
Cuando la crema esté espesa, la retiramos del fuego y la vertemos en recipientes individuales de barro y dejamos que se enfríe por completo.


Antes de servir la crema distribuimos por encima el resto del azúcar y lo quemamos. Yo he resuelto este paso usando un soplete, el cual hoy me ha jugado una mala pasada, no quería funcionar, por lo que cada cazuelita, y eran seis, me ha salido diferente, pero todas con su capa de azúcar crujiente, no demasiado bonitas, pero deliciosas... 




18 mar. 2017

txirloras de San José


La txirlora (viruta), es un dulce que tiene su día en el calendario, aparece en las pastelerías de Bizkaia coincidiendo con la festividad de San José, por ser éste patrón de los carpinteros. Es una variedad de pasta de té que se caracteriza por su forma en espiral, al igual que las virutas de madera, y generalmente bañadas con chocolate, lo que las hace permanecer más tiempo crujientes. Para hacer la forma de viruta necesitaremos unos moldes cilíndricos de un 1 cm de diámetro aproximadamente.
Un dulce sencillo para endulzar y celebrar el día del padre.



ingredientes
150 g de mantequilla
150 g de azúcar molida
150 g de harina tamizada
150 g de claras de huevo
un poco de esencia de vainilla
chocolate con leche o chocolate negro
almendra cruda en granillo











elaboración
Ponemos en un bol la mantequilla reblandecida con la esencia de vainilla y con una varilla la movemos bien para ponerla a punto pomada. Añadimos el azúcar y mezclamos bien. Después incorporamos poco a poco las claras, no es necesario emulsionarlas, si vemos que la masa se corta, añadimos un poco de harina y continuamos hasta terminar con las claras. Por último añadimos la harina y mezclamos hasta incorporarla y obtener una mezcla homogénea.





Forramos una bandeja de horno con papel de horno y lo precalentamos a 200 ºC. Metemos la mezcla preparada en una manga pastelera con boquilla lisa y escudillamos unas tiras de unos 10-15 cm, dejando espacio entre ellas pues al cocer aumentarán de tamaño. No poner demasiadas a la vez. Espolvoreamos generosamente cada tira con almendra en granillo, retiramos el sobrante, y horneamos durante 7-8 minutos o hasta que los bordes comienzan a dorarse. Sacamos la bandeja del horno y sin dejar que se enfríen, se van enrollando en un molde de canutillo o palo de madera para dar la forma de txirlora o viruta. Este paso hay que hacerlo con rapidez y si es con ayuda mejor, pues la galleta cuando se enfría se rompe y no se podrá dar forma. Una vez enrolladas, dejamos enfriar por completo antes de retirar el molde usado.
Fundimos el chocolate elegido al baño María y bañamos las virutas por completo y las dejamos enfriar. Para que se conserven crujientes más tiempo, las guardamos en un recipiente hermético. 





Fuente: del blog "Los postres de Rovira"

16 mar. 2017

pan de molde con buttermilk o suero de mantequilla


El pan de molde hecho en casa es insuperable, pasa como con las pizzas, en cuanto lo pruebas te planteas el seguir comprando más, pero el tiempo da lo que da y no siempre se puede hornear, por lo que lo hago de tarde en tarde. El pan de hoy está hecho con suero de mantequilla, también llamado buttermilk o mazada. Un pan tierno y muy rico (huele que alimenta) y con el que dentro de un rato prepararé unos sandwiches y si hay suerte y sobra, mañana para desayunar tendré unas tostadas de pantalón largo.


ingredientes
290 ml de suero de mantequilla
10 g de sal
45 g de azúcar
1 huevo tamaño "M", 54 g
540 g de harina de fuerza
20 g de levadura fresca
55 g de mantequilla













elaboración
Al batir nata fría (con 35 % de materia grasa) se montará, pero si continuamos batiendo además de hacer mantequilla, también obtenemos suero de mantequilla que es el que vamos a aprovechar en esta receta de pan.
La masa la podemos hacer perfectamente a mano, para ello colocamos en un bol los ingredientes secos es decir: la sal, el azúcar, la harina de fuerza y la levadura desmenuzada. Hacemos un agujero en el centro y añadimos el resto de ingredientes a excepción de la mantequilla, es decir el huevo batido y el suero de mantequilla, teniendo la precaución de ir echándolo poco a poco, pues dependiendo de la fuerza de la harina necesitará más o menos líquido (la receta original lleva 350 ml de suero).
Mezclamos todo hasta integrar la harina, momento en el que pasamos la masa a la encimera y amasamos unos minutos, girando y doblando la masa. Después incorporamos la mantequilla en trozos y amasamos hasta incorporarla. Vemos que la masa pasa de dura a blanda, es normal, se irá arreglando a medida que se incorpore y se absorba toda la mantequilla, no hay que añadir más harina.
Seguimos amasando hasta tener una masa suave y elástica, un poco pegajosa pero muy manejable.





Si hacemos la masa en la panificadora colocamos en la cubeta el suero de mantequilla, el azúcar, la sal, el huevo batido, y por último la harina y la levadura desmigada. Como veis todos los ingredientes a excepción de la mantequilla. Ponemos en marcha la panificadora en el programa de amasado (en la mía es el número 7 y dura 15 minutos).
Cuando se hayan mezclado todos los ingredientes incorporamos poco a poco la mantequilla en trozos y dejamos que termine el programa. Vemos que la masa también pasa de dura a blanda, se arreglará a medida de la masa la vaya absorbiendo, no hay que añadir más harina, aunque igual necesita algún minuto más de amasado. Una vez hecha la masa hay que dejar que la masa fermente, para ello, formamos una bola y la dejamos en un bol amplio, ligeramente engrasado, cubierta con film, también engrasado, y la dejamos a temperatura ambiente hasta que doble su volumen.
Tras esto, ponemos la masa sobre la encimera y la desgasamos. Una vez hecho esto aplastamos la masa formando un rectángulo, cogiendo la medida del molde, después plegamos uno de los extremos y empezamos a enrollar, dos o tres veces, apretando cada vez bien la masa, hasta tener un cilindro con ambos extremos bien sellados.


Colocamos el cilindro en el molde untado con aceite o cubierto con papel de hornear ligeramente engrasado, cubrimos con un paño y dejamos fermentar hasta que doble su volumen.
Otra manera de hacer este pan, es dividir la masa de dos porciones, darlas forma de bola, y colocarlas dentro del molde engrasado, lo demás igual.
Una vez listo metemos el molde en el horno, precalentado a 190 ºC, calor arriba/abajo sin aire, y lo horneamos unos 30-35 minutos o hasta que el pan esté doradito y se separe de los lados del molde. Retiramos el pan del molde y lo dejamos enfriar sobre una rejilla.


En lugar de pan de molde podemos dividir la masa en porciones y hacer panecillos para hamburguesa o para lo que uno quiera y el buttermilk tranquilamente se puede sustituir por leche, yo incluso alguna vez pongo mitad de leche mitad de agua y queda también un pan estupendo.


Fuente: Del blog "El hada de las tartas"

9 mar. 2017

mantequilla casera


Seguro que alguna vez al montar la nata se os ha cortado, a mí alguna vez que otra, y por desconocimiento esa nata iba a la basura, me faltaba algún paso más para conseguir una mantequilla en condiciones. Ahora que sé todos los pasos, es coser y cantar hacer mantequilla casera de lujo para mezclarla en muchas recetas de repostería, para freír a fuego lento cualquier pescado o para pochar todo tipo de verduras o para untar unas tostadas con mermelada, miel,... a la hora del desayuno o merienda... y además vamos a conseguir un suero de mantequilla, buttermilk (sin fermentos), con el que hacer pan, bizcochos... y todo esto se consigue con un sólo ingrediente.

ingredientes
nata con materia grasa 35 %
sal (opcional)

















elaboración
Ponemos la nata bien fría en un recipiente hondo y empezamos a batirla con ayuda de unas varillas eléctricas. Si queremos que la mantequilla sea salada cuando esté montada añadimos un poco de sal y seguimos batiendo hasta que veamos que se separa el suero de la grasa. Colamos este suero y lo guardamos, la parte sólida, que es la mantequilla, la colocamos en un colador y la pasamos por agua fría para eliminar bien el suero. Amasamos un poco hasta tener una bola y la secamos con un poco de papel de cocina. Ya solo falta ponerla en un recipiente para darle forma y meterla en la nevera.



Como variación a esta la mantequilla tradicional, antes de que se endurezca, podemos aromatizarla con perifollo, pimentón, sal ahumada, cebollino, aceitunas, anchoas, ralladura de limón o naranja... Podemos hacerlo en porciones pequeñas para untar tostadas o tostas, o dar sabor a verduras, carnes... Los ingredientes tienen que estar bien picados y una vez mezclados conservarlos envueltos en film.
Esto también lo podemos hacer con la mantequilla del súper, tan solo hay que dejarla a temperatura ambiente para hacer bien la mezcla.