28 jun. 2017

mantequilla casera (con nata fermentada)


En una de las entradas del mes de marzo os enseñé como hacer mantequilla casera a partir de nata de montar, sin emplear ninguna técnica complicada, tan sólo es necesario batir en exceso, y simplemente con esto se consigue separar el suero de la grasa, por lo que además hacemos suero de mantequilla con el que hacer pan, bizcochos...
La entrada de hoy consiste también en hacer mantequilla casera pero con una pequeña diferencia, en lugar de utilizar la nata de montar tal cual sale del envase vamos a utilizar crema fraîche, nata al fin y al cabo pero fermentada, con la que obtendremos una mantequilla mucho más rica y por añadidura buttermilk o suero de mantequilla.

ingredientes
crema fraîche
sal (opcional)

















elaboración

Una vez que tenemos la crema fraîche hecha la enfriamos bien, la ponemos en un recipiente hondo y empezamos a batirla con ayuda de unas varillas eléctricas. Si queremos que la mantequilla sea salada cuando esté montada añadimos un poco de sal y seguimos batiendo hasta que veamos que se separa el suero de la grasa. Colamos este suero y lo guardamos en la nevera o en el congelador, la parte sólida, que es la mantequilla, la colocamos en un colador y la pasamos por agua bien fría para eliminar bien todo resto de suero. Amasamos un poco hasta tener una bola y la secamos con un poco de papel de cocina. Ya solo falta ponerla en un recipiente para darle forma y meterla en la nevera.


Recordar que la mantequilla la podemos aromatizar con perifollo, pimentón, sal ahumada, cebollino, aceitunas, anchoas, ralladura de limón o naranja... Podemos hacerla en porciones pequeñas para untar tostadas o tostas, o dar sabor a verduras, carnes... Los ingredientes tienen que estar bien picados y una vez mezclados conservalos envueltos en film.




22 jun. 2017

coca de san Juan



Mañana será la noche más corta y mágica del año, y aunque por aquí no es costumbre hacer y menos poder comprar cocas, este año no he querido que pasara sin disfrutar de este dulce. Y aprovechando que el calor por aquí nos ha dado una pequeña tregua, encender el horno no ha supuesto mucho esfuerzo.
La masa con la que las he hecho no es nueva en mi recetario, es la masa dulce enriquecida de mantequilla de Dan Lepard, una masa para bollería hecha a base de harina, huevos, mantequilla y levadura para pan. La receta original está hecha con masa madre, pero como no tengo y ponerme a hacerla iba a ser que no, la he sustituido por la misma cantidad de prefermento. Al final las cocas las he hecho "a mi manera", una con almendras y la otra con frutas escarchadas y almendras.



ingredientes
masa dulce enriquecida 
de mantequilla
1 huevo para pintar la masa
almendra o piñones
azúcar para decorar
frutas escarchadas o guindas













elaboración
Una vez hecha la masa, bien a mano o bien en la panificadora, formamos una bola y la ponemos dentro de un bol ligeramente engrasado, con espacio suficiente ya que la masa se hincha al fermentar, lo cubrimos con film transparente un poco engrasado y lo dejamos reposar hasta el día siguiente en la nevera, al menos 18 horas.
Al día siguiente sacamos el bol del frigorífico y dejamos que la masa se atempere un poco para que no esté tan fría.
Volcamos la masa en la encimera o en la mesa de trabajo y damos un ligero amasado para desgasarla. Dividimos la masa en 2-4 porciones, dependiendo del tamaño que queramos hacer las cocas, las damos forma de bola y dejamos que reposen bien tapadas, entre 15-20 minutos. Este reposo permite estirar la coca sin problemas.





Tras este reposo cogemos una de las porciones y con un rodillo la aplanamos y estiramos hasta tener una pieza ovalada de 1 centímetro de grosor. Hacemos lo mismo con el resto de porciones. Una vez hecho esto colocamos cada pieza en una bandeja de horno forrada con papel de hornear, las pintamos con huevo batido y las dejamos reposar hasta que casi doblen su tamaño. Precalentamos el horno, a 190 ºC, calor arriba y abajo.
Cuando las cocas estén fermentadas las pintamos de nuevo con huevo batido, adornamos con las almendras y la fruta al gusto, espolvoreamos azúcar humedecida y las horneamos, poniendo la bandeja en el centro del horno durante 15-20 minutos o hasta que veamos que estén cocidas. Sacamos la bandeja del horno y las dejamos enfriar sobre una rejilla.





31 may. 2017

crema fraîche



La "creme frâiche" es una crema de leche más o menos espesa acidulada de forma artificial, por acción de ácido láctico o por maduración con el fin de que adquiera su sabor característico, este sabor, ligeramente ácido, variará dependiendo de la bacteria empleada y del tiempo de reposo que demos a la mezcla.
Es un ingrediente que podemos emplear tanto en platos dulces como salados, hasta hace bien poco era de los raros, encontrarlos en el super resultaba batalla bastante complicada, ahora es mucho más fácil de comprar y mucho más accesible. Lo mejor de todo es que en casa se puede hacer de manera muy sencilla y con algo tan básico como es la nata y el yogur.
nata 35% + bacterias = crema frâiche

La nata tiene que tener por lo menos un 35% de contenido graso, si tiene menos lo que haríamos sería crema agria o "sour cream".
A partir de esta crema frâiche podemos hacer también mantequilla y suero de mantequilla o buttermilk.



ingredientes
500 ml de nata (35% de materia grasa)
50 ml de yogur matsoni o buttermilk (con fermentos activos)
















elaboración
Yo he utilizado este tipo de yogur porque es junto con el viili los que consumimos en casa.
Para elaborar la crema frâiche, solo necesitamos dos ingredientes, nata y bacterias lácticas. La fermentación transforma el azúcar de la nata, la lactosa, en ácido láctico, consiguiendo la textura y sabor característico de esta crema. Al igual que pasa cuando hacemos yogur, que la marca de la leche influye en el resultado del producto, con la nata pasa igual, así que es cuestión de probar algunas y comparar. Para hacer la mezcla es mejor utilizar utensilios de madera y vidrio, y para conservarlo evitar recipientes metálicos, sobre todo el aluminio. Para hacerla el proceso es el mismo que para hacer yogur de fermento mesófilo.
Por lo que dicho esto, ponemos la nata en un bote de cristal, añadimos el yogur o el buttermilk hecho de una preparación anterior y mezclamos. Cubrimos el recipiente con un trapo limpio o papel de cocina y lo sujetamos con una goma elástica. Ponemos el recipiente a una temperatura entre 21-25 ºC y alejado de la luz solar directa. Lo dejamos fermentar unas 12-24 horas o hasta que espese. 
Si la temperatura es inferior el proceso será más largo, pero un buen truco es poner el bote cerca o encima de un electrodoméstico que desprenda calor como el frigorífico.


Una vez que la crema está hecha, se tapa y se deja enfriar a temperatura ambiente una hora y después se guarda en el frigorífico durante 6 horas. Aunque esto no es necesario, si es recomendable un tiempo de enfriado.
Y ya podemos consumir la crema. Se conserva en la nevera unos cuantos días. Una buena idea para combinar esta crema es con fruta, aquí está con fresas, y aquí tenéis la crema frâiche con melocotón.


Fuente: del blog la cocina de tesa.


26 may. 2017

anchoas a la bilbaina



La anchoa es un pescado azul menudo, muy delicado, muy sabroso y muy fácil de preparar. Un pescado que cocinamos siempre de manera sencilla y con productos muy básicos. Resulta delicioso simplemente macerado en vinagre, y no digamos nada lo rico que está preparado en salazón, pero frito, albardado, relleno... o como hoy cocinado en salsa o al ajillo, son platos también a tener muy presentes, hay que ampliar el abanico de recetas.



ingredientes
anchoas frescas
2-3 dientes de ajo
1-2 trozos de guindilla seca
perejil fresco picado
aceite de oliva
1 cazo de caldo de pescado
un chorrito de vinagre
1 cucharada de vino blanco
sal y harina











elaboración
Para evitar las larvas del anisakis hay que congelar previamente las anchoas durante 24-48 horas. Las anchoas para preparar esta receta tienen que ser de tamaño mediano tirando a grande. 
La salsa es una especie de salsa verde con un toque de vinagre, es una salsa muy sencilla y que va perfecta también para preparar sardinas.
Limpiamos las anchoas, quitamos las cabezas, las abrimos por la mitad y retiramos la espina central, dejando unidos los dos filetes. Sazonamos y enharinamos ligeramente, aunque esto es opcional. Podemos hacer el plato sin usar nada de harina, pero a mí me gusta usar un poco para que la salsa coja un poco más de cuerpo.
Pelamos y picamos finamente los dientes de ajo. En una sartén amplia, donde quepan holgadamente las anchoas, calentamos a fuego muy suave el aceite, que cubra el fondo de la sartén. Cuando esté templado añadimos un cazo de caldo, el aceite no tiene que tener mucha temperatura para que no salte. Removemos bien la mezcla para que emulsione, pilpilear. Añadimos los dientes de ajo y la guindilla (el ajo no tiene que dorarse). Ponemos el fuego más fuerte y cuando esté caliente añadimos las anchoas, moviendo la sartén y regándolas con la mezcla de aceite y caldo por arriba con la ayuda de una espumadera, durante un par de minutos, podemos darles vuelta con cuidado. Retiramos la sartén del fuego un momento y añadimos una cucharada generosa de vino blanco, cuidado con las salpicaduras, damos un pequeño calentón, retiramos de nuevo la sartén del fuego y cuando haya perdido un poco de temperatura añadimos un poco de vinagre, espolvoreamos perejil, mezclamos y servimos. En tres, cuatro minutos las anchoas están hechas y emplatadas.




18 may. 2017

crema de calabaza con ajada


Hoy el día nos ha pillado con el pie cambiado, está lluvioso y fresquete así que de nuevo sacamos la cuchara para comer un estupendo puré de calabaza, que se prepara fácilmente y que se puede cocinar con más o menos hortalizas. Hoy la calabaza sólo va acompañada de patata y arreglada con una ajada, es el puré que más veces se hace en casa y no solo por lo rico que está sino porque de alguna manera hay que usar el excedente de calabaza.

ingredientes
500 g de calabaza
1 patata

caldo o agua
aceite y sal
2-3 dientes de ajo
pimentón dulce














elaboración

Retiramos la piel a la calabaza y la cortamos en trozos, pelamos la patata, si son pequeñas ponemos dos, la lavamos y troceamos en trozos no muy grandes. Colocamos todo en la olla rápida, cubrimos con agua o caldo (de pollo, carne...), salamos y cerramos la tapa.
Cuando la válvula suba lo mantenemos a fuego bajo unos 8-10 minutos. Cuando se enfríe la olla, abrimos y trituramos todo con la batidora hasta tener la textura que más nos guste. Rectificamos de sal.
Para evitar que nos quede muy caldoso, antes de triturarlo pasamos parte del líquido a un bol, y según veamos lo espeso que esté vamos añadiendo ese caldo. Ya sólo nos queda hacer la ajada que no es más que un refrito con los ajos y el pimentón.



En una sartén con un chorrito de aceite, freímos los dientes de ajo laminados. Retiramos del fuego y añadimos media cucharadita de pimentón, removiéndolo para que no se queme, si se quema sabe mal. Vertemos este refrito caliente en la cazuela del puré, removemos y dejamos que todo junto dé un hervor unos minutos. Si no os gustan los ajos, retirarlos antes de añadir el refrito.
Para terminar el plato y como guarnición rallamos un poco de queso y hacemos unos picatostes, a los niños les encantan... y a los mayores también...




11 may. 2017

canelones de verdel


No todos los días se pueden hacer canelones, es uno de esos platos que no tienen ninguna dificultad pero sí son un poco entretenidos de hacer. En casa, como todas las pastas, siempre son bien recibidos, sea el relleno de verdura, carne o como los de hoy de pescado, que por variar y salir del socorrido bonito los he hecho con verdel, y han quedado riquísimos. En las fotos de hoy no han quedado muy fotogénicos que digamos, pero aunque con la vista no se coman, coger cuchillo y tenedor que el plato bien lo merece.


ingredientes
200 g de verdel fresco
1 cebolleta
1-2 dientes de ajo
1 pimiento verde
12 canelones

2-3 cucharadas de salsa de tomate
besamel clarita 20-20-350












elaboración
Si tenemos un pescatero enrollado nos puede limpiar el verdel, si no es así, los limpiamos bien, retirando cabeza y tripas. Sacamos cuatro lomitos limpios de piel y espinas, los sazonamos y reservamos.
Picamos la cebolla, el pimiento y el diente de ajo finamente, lo rehogamos todo en una sartén con un chorrito de aceite de oliva, y sazonamos. Cuando las verduras cojan un poco de color incorporamos los lomos de verdel troceados que tenemos reservados, y los salteamos. Añadimos la salsa de tomate, mezclamos bien y retiramos la sartén del fuego.
Seguido ponemos las placas de canelones en remojo con agua caliente o los ponemos a cocer. Para hacer esto último ponemos abundante agua a calentar en una olla grande. Cuando empiece a hervir , la sazonamos y añadimos las placas de canelón de una en una. Las cocemos durante 10-12 minutos, y las escurrimos sobre un trapo de cocina limpio.
Para formar los canelones, ponemos un montoncito del relleno preparado en el centro de cada rectángulo de pasta, enrollamos y formamos rollitos. 

Ponemos un poco de salsa de tomate sobre el fondo de una fuente que pueda ir al horno, y colocamos encima los canelones uno al lado del otro y los cubrimos con la besamel. Espolvoreamos con queso rallado y metemos la fuente en el horno precalentado a 200 ºC durante unos 10-15 minutos. El queso tiene que quedar doradito, espolvoreamos con un poco de perejil picado y servimos.



Para hacer la besamel, ponemos a calentar 20 g de mantequilla en una cazuela y cuando se derrita agregamos los 20 g de harina, la rehogamos un poco para que pierda el sabor a crudo y echamos poco a poco los 350 ml de leche, mejor caliente, salpimentamos, rallamos un poco de nuez moscada si nos gusta y sin dejar de remover lo cocinamos a fuego suave durante unos 5 minutos, ya que luego va a ir al horno.
El relleno también nos puede servir para hacer huevos rellenos, una empanada, unas empanadillas...



Fuente: del libro "Egunero ondo jateko".



9 may. 2017

tortilla de calabacín, setas, ajetes y jamón


En poco más de media hora, y con tan solo picar y remover un poco podemos tener una deliciosa tortilla para cenar, para una merienda en el campo, o para picotear en un buen aperitivo.

ingredientes
6 huevos tamaño "L"
600-650 g de calabacín
200 g de setas de cultivo
125 g de ajetes limpios
50 g de jamón curado o cocido picado
50 g de queso rallado
aceite y sal











elaboración
Pelamos el calabacín, yo dejo zonas con piel, pero eso va a gusto de cada cual, lo cortamos en láminas (de la misma manera que laminamos la patata para tortilla) y lo salteamos en una sartén con un poco de aceite durante unos 10-15 minutos, sazonamos y lo dejamos escurrir. El calabacín deberá estar bien seco para que no suelte jugo en el momento de cuajar la tortilla.
Picamos los ajetes frescos en cilindros y los ponemos a pochar en una sartén con un poco de aceite. Añadimos las setas, limpias y troceadas, las salteamos hasta que pierdan el agua de vegetación y las retiramos de la sartén.
Cascamos los huevos en un bol y los batimos ligeramente, añadimos el calabacín, la mezcla de ajetes y setas, el jamón y el queso, mezclándolo todo bien sazonando si es necesario.


Ponemos a calentar un poco de aceite en una sartén, yo he usado una de 26 cm de diámetro, y cuando esté bien caliente echamos la mezcla del bol. Vemos que los huevos comienzan a cuajarse por los bordes, por lo que iremos moviendo la mezcla de los bordes hacia dentro como si fuera un revuelto, hasta que veamos que el huevo no va a escurrir demasiado al darle la vuelta, con ayuda de una espumadera vamos redondeando los bordes y dejamos cuajar por ese lado, en cuanto la tortilla se mueva en la sartén la damos la vuelta y dejamos que se haga por el otro lado. Cuajarla más o menos va al gusto de cada uno.




3 may. 2017

conejo con tomate


Últimamente promocionan mucho la carne de conejo para recuperar su consumo, pero para los que nos gusta no hace falta que nos digan lo buena y rica que es. Además de tener un sabor delicioso, proteínas de alto valor biológico y muy poca grasa, su precio está al alcance de cualquier bolsillo y encima se puede preparar de muchas maneras, casi todas rápidas y sencillas. 
En la receta de hoy el conejo se prepara en olla rápida por lo que en poco tiempo tenemos un delicioso plato.
En el blog podéis ver unas cuantas preparaciones si pincháis en este enlace "recetas con conejo".

ingredientes
1 conejo en trozos
2 zanahorias
1 cebolla grande
1 hoja de laurel
350 g de tomate natural triturado
1/2 vaso de vino blanco
pimienta negra molida
aceite de oliva y sal











elaboración

Lo primero limpiamos y troceamos el conejo en trozos más o menos iguales, esto se lo podemos pedir al carnicero. Salpimentamos los trozos, ponemos aceite en una sartén y cuando el aceite esté caliente vamos friendo el conejo, por tandas, hasta dorarlo, pero sin quemarlo. Una vez todo frito lo colocamos en la olla exprés junto con el aceite de freírlo, con dos o tres cucharadas es más que suficiente; después añadimos la cebolla, las zanahorias (todo cortado en trozos no demasiado pequeños), el tomate y la hoja de laurel, rehogamos todo unos minutos, agregamos el vino blanco y dejamos que se evapore el alcohol. Cerramos la olla, y lo cocemos unos 15 minutos contados desde que haya subido la válvula. Mira en tu olla el tiempo que necesita esta carne para ajustar el tiempo. 
Pasados los 15 minutos, nos aseguramos de que esté hecho, retiramos los trozos de conejo, los colocamos en una cazuela amplia y los cubrimos con la salsa pasada por el pasapuré. Dejamos que todo junto dé un hervor y a la mesa que se enfría. 



Lo podemos acompañar de patatas (fritas, cocidas o en puré), pimientos o guindillas (fritos o en tempura), calabaza (en tempura o estofada), ensalada...
Si disponemos de poco tiempo podemos echar todos los ingredientes en crudo, incluida la carne; es decir sin dorar. No está tan buena ni tiene la misma presentación, pero resulta un conejo estofado sabroso y fácil de hacer para salir del apuro.
El tomate si es fresco no hace falta pelarlo ya que la salsa va triturada.




27 abr. 2017

croquetas de morcilla y manzana


Me encantan las croquetas!! no me cuesta nada hacerlas, reconozco que requieren un poco de esfuerzo, pero este no es tanto si uno se organiza bien y sin darte cuenta en un par de plis-plas las tienes hechas. Además como se congelan de maravilla podemos optimizar el trabajo, preparando una buena cantidad y guardando las que sobren, para tenerlas siempre a mano. Las de hoy son de morcilla y manzana una combinación buenísima.

ingredientes
150 g de morcilla de burgos
2 manzanas reinetas asadas
45 g de harina
45 g de mantequilla
450 g de leche
huevo batido para rebozar
harina y pan rallado para rebozar













elaboración
Hacemos las manzanas en el microondas, una vez bien limpias, las damos un corte para que no revienten y las metemos en el micro a máxima potencia unos minutos, el tiempo dependerá del tamaño y de la potencia del aparato, pero es cuestión de ir mirando. Tampoco hay que dejarlas demasiado blandas. Quitamos la piel y troceamos. Reservamos.
Retiramos la piel de la morcilla, la desmenuzamos y la sofreímos un poco en una sartén para desgrasarla todo lo posible.
Para hacer la besamel ponemos a fundir la mantequilla, no tiene que calentarse demasiado, añadimos la harina y la rehogamos durante unos minutos, para que pierda su sabor a crudo, pero sin dejar que tome color. A continuación vamos echando poco a poco la leche, sin dejar de remover, importante para que nos quede una besamel rica y sin grumos, así hasta terminar la leche, probamos el punto de sal y cocinamos la besamel a fuego suave durante unos 15 minutos como mínimo, cuanto más tiempo la cocinemos, mejor nos quedará pero siempre cuidando de que no se pegue al fondo de la cazuela. Una vez hecha, añadimos la morcilla y la manzana que tenemos en espera, mezclamos todo bien, rectificamos de sal y dejamos cocinar todo otros 5 minutos más.




Ponemos esta masa a enfriar en una fuente, extendiéndola en una capa de por lo menos un par de centímetros para después formar mejor las croquetas. Lo tapamos con papel transparente, en contacto con la masa, para que no se forme costra y dejamos enfriar bien en la nevera, mejor durante toda la noche.
Una vez la masa bien fría formamos las croquetas, estas de hoy las hemos dado forma de bolitas, pero si el tiempo apremia simplemente cortamos la masa en trozos y listo. Una vez dadas forma, las pasamos por harina, huevo batido y pan rallado, y las freímos en una sartén con abundante aceite caliente. Cuando estén doraditas las sacamos y las dejamos escurrir sobre papel absorbente de cocina.





23 abr. 2017

pastel mágico de vainilla


Parece ser que el origen de este pastel es rumano pero ya está muy presente en nuestros recetarios, su nombre es "Prajitura desteapta"; un postre tan sencillo de preparar como delicioso, una receta que merece la pena tener en cuenta, y quedarse con ella.
Pastel perfecto para no recargar el presupuesto, sus ingredientes se encuentran en muchas de nuestras cocinas: harina, huevos, azúcar, leche y mantequilla. Y aunque puede parecer complicado al ver sus tres capas, no lo es para nada, el truco está en la manera de integrar los ingredientes en una única preparación. Además admite un montón de variantes: limón, chocolate, crema de castañas, crema de cacao y avellanas, café y praliné...


ingredientes
8 huevos tamaño "L"
1 litro de leche tibia
250 g de mantequilla
280-300 g de azúcar
2 cucharadas de agua
230 g de harina
1 vaina de vainilla
una pizca de sal
azúcar glas para adornar










elaboración

Precalentamos el horno a 180 ºC, calor arriba-abajo y sin aire, preparamos un molde profundo de 30x21 cm y lo engrasamos por completo con mantequilla, después espolvoreamos un poco de harina y eliminamos el exceso de ésta, dándole la vuelta y unos golpecitos.
Ponemos la mantequilla en un cazo y la fundimos a fuego muy bajo y reservamos. Cascamos los huevos y separamos las claras de las yemas. Abrimos la vaina de vainilla y con ayuda de un cuchillo raspamos las semillas. Si no tenemos la leche tibia, la calentamos también con la vaina de vainilla. Se puede sustituir parte del agua por esencia de vainilla. 

En un bol ponemos las claras, las sazonamos y con la batidora las montamos a punto de nieve firme. Reservamos.
En otro bol ponemos las yemas junto con el azúcar y con ayuda de una batidora de varillas lo batimos bien. A continuación y por este orden añadimos la mantequilla fundida, las semillas de vainilla, la harina y la leche. Mezclamos bien cada vez que añadimos un ingrediente. Para terminar, con ayuda de una espátula o cuchara de palo incorporamos (en tres tandas) las claras montadas, mezclándolas con suavidad, con movimientos envolventes. Volcamos esta preparación líquida en el molde y horneamos durante 10 minutos después bajamos la temperatura a 160 ºC y dejamos otros 40-50 minutos más. El tiempo variará según el tipo de horno.



Dejamos enfriar por completo y reposar al menos un par de horas. Antes de servir espolvoreamos con azúcar glas y cortamos en porciones.
Si no tienes azúcar glas, es bien sencillo de hacer en casa, yo lo hago moliendo azúcar y harina de maíz refinada con ayuda de un molinillo de café, pero en la picadora también se puede hacer. La proporción es de 97 g de azúcar y 3 g de harina de maíz refinada.




Fuente: del libro "Bizcochos irresistibles" de pastelería creativa.



20 abr. 2017

crema de calabaza con arroz


Las cremas son una buena forma de incluir verdura en la dieta de quienes las aprecian poco. La de calabaza, es una de las más populares y hoy le damos un toque diferente al acompañarla de arroz y queso. Siempre que se pueda hay que ir variando las recetas de siempre, salir de la rutina, no todo va a ser sota, caballo y rey...


ingredientes
500 g de calabaza
750 ml de leche
30 g de mantequilla
100 g de arroz
2 cucharadas de queso parmesano rallado
sal













elaboración

Limpiamos la calabaza, quitamos la corteza y si es necesario pepitas y filamentos y cortamos la pulpa en trozos.
En una cazuela vertemos la leche y la misma cantidad de agua, añadimos la calabaza cortada y ponemos a calentar. Cuando comience a hervir, sazonamos y cocemos a fuego moderado y con la cazuela tapada durante unos 20 minutos, hasta que la calabaza esté tierna.
Retiramos la cazuela del fuego, sacamos la calabaza del agua y la aplastamos con un tenedor. La devolvemos a la cazuela, añadimos el arroz y mantenemos la cocción otros 15 minutos más.
Retiramos del fuego, incorporamos la mantequilla y el queso rallado. Mezclamos bien y servimos enseguida.
El espesor de la sopa o crema siempre es cuestión del gusto personal. Se puede controlar fácilmente añadiendo si es necesario un poco de leche o agua, siempre caliente para no cortar la cocción.




Fuente: del libro "La buena mesa".

16 abr. 2017

bollos rellenos de chorizo para Pascua



Si hay una receta que nunca falta en mi casa en Semana Santa esa es la rosca, que no es más que una empanada rellena de chorizo y que por tradición se merienda en el campo la tarde de Pascua. Este año además de la tradicional, masa de pan enriquecida con huevos y manteca, he hecho esta versión en bollitos individuales, horneados dentro de un molde, y con una masa de pan sin manteca, ni huevos y este es el resultado...



ingredientes
250 g de harina panificable
3 cucharadas de aceite
una cucharadita de sal
una cucharadita de azúcar
125 g de agua
chorizo de sarta en lonchas













elaboración
Colocamos la harina en un bol junto con la sal y el azúcar y hacemos un agujero en el centro a modo de volcán. Añadimos el aceite y poco a poco el agua templada. Mezclamos con las manos o ayudándonos de una cuchara, y una vez que la harina haya absorbido todo el líquido la dejamos reposar bien tapada unos minutos y mezclamos todo de nuevo hasta formar una masa que se pega un poco a las manos. Volcamos esta mezcla a una superficie lisa y amasamos, girando y doblando la masa, hasta que se vuelva lisa, suave y muy manejable. Si en el amasado alternamos con pequeños reposos, con la masa bien tapada, el trabajo se simplifica, ya que el reposo amasa.
No todas las harinas absorben igual, por lo que puede que tengamos que ajustar la cantidad de agua o de harina.
Ahora sólo hay que dejar que la masa fermente, para ello, formamos una bola, la dejamos en un bol enharinado y la tapamos con un trapo durante una hora, o hasta que doble de volumen. 


Pasado ese tiempo volcamos la masa sobre la superficie de trabajo ligeramente enharinada. Damos a la masa un ligero amasado para desgasarla y la dividimos en porciones de unos 20 g cada una, pero esto ya va a gustos.
A continuación aplastamos un poco cada porción, colocamos en el centro unas rodajas de chorizo, cerramos los bordes del pan de fuera hacia dentro hasta cubrir el relleno y sellamos bien. Ponemos la parte fea del panecillo hacia abajo y lo voleamos un poco.
A medida que formamos los bollitos los colocamos en un molde de bizcocho. Dejamos reposar en un lugar cálido, bien tapados hasta que casi hayan doblado su volumen. Vamos precalentando el horno a 200 ºC con calor arriba y abajo.
Una vez que hayan levado, los pincelamos con huevo batido, espolvoreamos con semillas de sésamo y los metemos en el horno, unos 15 minutos. Comprobamos que están cocidos y sacamos a una rejilla para que se enfríen.
De relleno podemos poner lo que más nos guste, jamón y queso, chocolate...




13 abr. 2017

tortilla de espinacas y gambas


Un plato ideal para una cena de entre semana, y que será bien recibida por los amantes de las espinacas. Hoy la tortilla además de huevos y espinacas lleva gambas una combinación muy tradicional y todo un clásico en más de una de mis recetas y la razón que explica eso es simplemente por lo rica que está.


ingredientes
6 huevos
200-250 g de espinacas frescas
125-150 g de gambas peladas
1 cebolla, 100 g
2 dientes de ajo
aceite de oliva y sal













elaboración

Limpiamos y lavamos las espinacas, las escurrimos y troceamos un poco.
Pelamos y troceamos las gambas, con cabezas y cáscaras podemos hacer un caldo, que podemos congelar perfectamente. También pelamos y picamos la cebolla y el ajo.
Ponemos un poco de aceite en una cazuela o sartén honda, que cubra ligeramente el fondo, y cuando esté caliente añadimos las gambas y las salteamos brevemente, en cuanto cambien de color las sacamos a un plato y reservamos. En ese mismo aceite, una vez caliente, ponemos el ajo y la cebolla, añadimos un poco de sal para que sude y dejamos rehogar, a fuego suave, hasta que esté tierna pero no muy dorada. A continuación añadimos las espinacas, dejamos que reduzcan de volumen y se cocinen, removiendo de vez en cuando, soltarán un poco de agua que dejaremos evaporar, cuando estén blanditas, incorporamos las gambas, mezclamos, rectificamos el punto de sal si es necesario y reservamos fuera del fuego.
Batimos ligeramente los huevos en un bol, sólo lo suficiente para que se integren las yemas y las claras. Añadimos las espinacas con la cebolla y las gambas. Movemos con un tenedor para que todo quede bien mezclado.
Calentamos un poco de aceite, que apenas cubra el fondo de la sartén, y cuando esté caliente, vertemos la mezcla. Dejamos que cuaje la tortilla, la damos la vuelta con ayuda de un plato, la pasamos de nuevo a la sartén y dejamos que se cuaje por el otro lado procurando que quede jugosa por dentro, pero eso ya es a gusto de cada uno. Una vez hecha, la pasamos a un plato y servimos.




Si queremos esmerarnos un poco más con la presentación podemos hacer una velouté clarita y añadirla por encima. Una velouté no es más que una besamel hecha a base de caldo. Una manera de aprovechar el caldo que hemos hecho con las cabezas y cáscaras de las gambas.
Se pueden cambiar las gambas por bonito, bacalao, salmón, langostinos, queso, champiñones, jamón, chaca, gulas... También podemos añadir a los huevos batidos un poco de nata o, en el caso de no tener nata un poco de leche, así la tortilla quedará más esponjosa.