22 dic. 2013

croquetas de puerro y gambas


En el mercado tenemos puerros todo el año y en la huerta casi, por lo que cuando hay les saco el máximo partido, preparando ensaladas, pasteles, cremas, tortillas... y como veis también croquetas. 
A la masa de croquetas siempre la pongo cebolla, pero hoy la he sustituido por puerro, y la croqueta es otra. Esta receta va también con gambas, pero sin ningún problema podéis cambiar las gambas por langostinos, mejillones, jamón... 
Un rico entrante para estas comidas o cenas.


ingredientes
50 g de harina
50 g de mantequilla
450 ml de leche
50 ml de caldo de gambas
150 g de gambas limpias
125 g de puerro (parte blanca)
sal y aceite de oliva











elaboración

En una sartén con un poco de aceite ponemos a pochar a fuego suave el puerro bien picadito, con una pizca de sal. En cuanto esté tierno y empiece a tomar color, lo retiramos y escurrimos bien.
Pelamos las gambas, (podemos cambiarlas por langostinos, por mejillones, por jamón...) y con las cabezas y cáscaras hacemos un caldo. Lo hacemos con poca agua para que tenga más sabor.
En una cazuela ponemos una fina película de aceite, salteamos las gambas troceadas y las retiramos. En esa misma cazuela, sin retirar el aceite, ponemos a fundir la mantequilla, con cuidado de que no se caliente demasiado. Una vez fundida le añadimos el puerro pochado, y la harina, que rehogamos durante unos minutos, para que pierda su sabor a crudo, pero sin dejar que tome color. A continuación vamos echando poco a poco la leche y el caldo calientes, sin dejar de remover, importante para que nos quede una besamel rica y sin grumos, y lo cocinamos unos 15 minutos con cuidado de que no se nos pegue, después añadimos las gambas (o los langostinos, mejillones...) que tenemos en espera, lo mezclamos todo bien y dejamos cocinar todo otros 5-10 minutos más.



Ponemos esta masa a enfriar en una fuente, formando una capa de por lo menos un par de centímetros para después formar mejor las croquetas. Lo cubrimos con papel transparente de cocina, y para que no se forme costra y para que no halla condensación lo ponemos en contacto con la masa. Lo dejamos enfriar bien en la nevera, mejor durante toda la noche, y una vez fría formamos las croquetas, que pasamos por harina, huevo batido y pan rallado, y las freímos en aceite bien caliente en el momento de comerlas, cuando estén doraditas las sacamos y dejamos escurrir en papel de cocina.
A la hora de servirlas las podemos acompañar con mahonesa o de una salsa de pimientos de piquillos salteados y triturados con un chorrito de nata líquida. Y todo esto con una buena ensalada verde o con una ensalada de tomate y cebollita.







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