31 ene. 2012

bacalao ajoarriero


Es una receta básica y sencilla de nuestro recetario tradicional, elaborada con bacalao desalado y desmigado, este plato tiene un montón de variantes, dependiendo de la región e incluso de cada cocinero.
El origen de este plato se dice que está en los arrieros, gente que hacia largas rutas llevando animales de carga de un sitio a otro y que paraban en las orillas de los ríos a almorzar. Como los alimentos no eran fáciles de conservar, no podían llevar el bacalao ya desalado pues se les pudriría así que lo desmigaban y desalaban en el momento con agua del propio río, previo paso por las brasas, así eliminaban la capa externa de sal.


ingredientes
600 gr de bacalao desalado en trozos
5 dientes de ajo
1 cebolla hermosa

1/2 pimiento verde
la pulpa de 4 pimientos choriceros
8 cucharadas de salsa de tomate
1 guindilla cayena
aceite y sal





elaboración

Remojar el bacalao y los pimientos choriceros. El bacalao lo secamos bien y de los pimientos sacamos su pulpa con ayuda de un cuchillo, el agua de remojar los pimientos no lo tiramos, nos servirá para aligerar la salsa si es necesario.
En una cazuela amplia y antiadherente ponemos aceite a calentar a fuego suave, mejor si nos cubre el fondo de la cazuela, y añadimos los ajos picados, la cebolla y el pimiento también picados y la guindilla cayena entera, para poder retirarla después. En cuanto la cebolla esté tierna, sin dejar que coja mucho color, colocamos los trozos de bacalao con la piel hacia arriba. Tapamos la cazuela y al cabo de tres minutos damos la vuelta a los trozos, si los trozos son delgados los dejamos un poco menos de tiempo.




Tapamos de nuevo la cazuela y dejamos cocer los trozos de bacalao a fuego suave otros tres minutos más. Veremos que en la salsa han aparecido unos puntitos blancos, entonces retiramos el bacalao a un plato y comenzamos a mover la cazuela en un movimiento de vaiven como si estuvieramos haciendo un pil-pil hasta tener una salsa ligeramente ligada. A esta salsa añadimos la pulpa de los pimientos choriceros y la salsa de tomate, dejamos hervir unos minutos, e introducimos el bacalao desmigado. Dejamos cocer todo a fuego suave durante 5 minutos más moviendo la cazuela hasta obtener la consistencia adecuada, si se nos seca mucho podemos añadir un poco de agua del remojado de los pimientos.
Servimos bien caliente y lo 
podemos acompañar con unos pimientos asados en tiras.
Puede que nos sobre y tengamos que alargar la ración, una buena manera es hacer estos montaditos que vi en la revista "Comer bien", aquí el bacalao lo preparan de manera diferente, ya os he comentado que hay muchas versiones de este plato.




Para estos montaditos tan solo hay que freir en abundante aceite unas patatas cortadas en rodajas finas y después de escurridas montamos el plato ayudándonos de un aro de emplatar. 
Pero no solo podemos hacer estos montaditos, también podemos rellenar tartaletas, volovanes, o hacer un revuelto o tortilla. 

Desalar bacalao 
Siempre en la nevera, para evitar que el bacalao con los cambios de temperatura coja algún sabor. 
Las trozos, a poder ser, tienen que tener un grosor mas o menos parecido para que se desalen todos de igual manera.
Tienen que estar con la piel hacia arriba, para facilitar la salida de la sal.
Lo primero quitamos el exceso de sal de los trozos, los cuales cubrimos con abundante agua. El tiempo de desalado será alrededor de 36 horas, pero teniendo en cuenta que si los trozos son muy gruesos el tiempo se alargará a las 48 horas, por lo que hay que ir comprobando el punto de sal probando el bacalao. Durante este tiempo hay que cambiar el agua por lo menos 4 veces. Si los trozos son recortes el tiempo será de 24 horas. En la misma tienda si preguntamos, nos indican cuanto tiempo debemos tener el bacalao que hemos comprado en agua y tener en cuenta que en esas mismas tiendas lo venden ya desalado.
Antes de preparar es conveniente secar bien los trozos.



28 ene. 2012

pastel de coliflor y brócoli




Repito un pastel con coliflor como ingrediente pero esta vez acompañada con brócoli. La coliflor me gusta, no tanto el olor que deja cuando la cocemos, pero no por ello la dejo de preparar, siempre se puede poner en práctica algún que otro remedio para que el olor no sea tan intenso, poner un poco de pan con un buen chorro de vinagre encima de la tapa, un poco de leche en el agua de cocción... Este pastel lo podemos acompañar con un poco mahonesa, una salsa aurora (besamel con un poco tomate) o con una besamel clarita, bien sola o a la que podemos añadir un poco de queso azul o unas anchoas.


ingredientes
500 gr de coliflor
150 gr de brócoli
200 ml de nata líquida
4 huevos
sal y pimienta

para la besamel
20 gr de mantequilla
20 gr de harina
300 ml de leche







elaboración
Limpiamos bien tanto el brócoli como la coliflor y los separamos en ramilletes.
Cocemos la coliflor y el bróculi por separado en agua hirviendo con sal a fuego suave durante 15 minutos, no sobrecocerlos. Los escurrimos bien. Aplastamos la coliflor con un tenedor y el brócoli lo dejamos en ramilletes. Otra opción sería hacerlo puré y montar el pastel en capas.


Preparamos un molde alargado, forrándolo con papel de horno para que al desmoldar no tengamos sorpresas, lo untamos con mantequilla y lo espolvoreamos con un poco de harina, quitando el sobrante.

En un bol batimos los 4 huevos, los salpimentamos y añadimos el puré de coliflor y la nata mezclándolo todo.
Después echamos la mitad de la crema de coliflor en el molde, introducimos los ramilletes de brócoli con la flor hacia abajo y cubrimos con el resto de la crema.


Ponemos el molde al baño maría y horneamos a 250 ºC durante 15 minutos, luego bajamos a 180 ºC otros 45 minutos, estos tiempos son un poco orientativos, pues dependiendo del horno que tengamos variarán, así que a vigilar el horno, estará hecho cuando introduzcamos una varilla y esta salga limpia. Dejamos templar y desmoldamos. Servimos acompañado con una besamel clarita mezclada con un poco salsa de tomate, con un poco queso azul o con unas anchoas, cualquiera de las opciones está buena.

También he querido probar como sería el resultado si cambiaba el molde alargado y usaba las flaneras, he hecho sólo una y creo que repetiré esta opción.


Para hacer la besamel clarita, ponemos a fundir la mantequilla, añadimos la harina y mezclamos bien. Incorporamos la leche caliente poco a poco sin dejar de remover para que no salgan grumos. Salamos, dejamos cocer unos minutos y un poco antes de retirarla del fuego añadimos el ingrediente que hayamos elegido. Podemos dividir la salsa besamel y hacer un par de salsas diferentes.




24 ene. 2012

panecillos "dinner rolls" y regalo


Sigo con la panadería, la verdad es que le estoy cogiendo gusto, sobre todo debido a los buenos resultados, ya que estos panecillos de hoy nos han sabido a poco ya que sólo he hecho la mitad de las cantidades que nos proponen Salomé y Daniela en la sección “Vamos a hacer pan” que ambas tienen en sus blogs, Bloc de recetas y Vegetarian gustos si sanatos. A la hora de hacerlos no he seguido ninguno de los dos blogs al pie de la letra, sino que he cogido ideas de ambos. Yo los he amasado a mano, pues el anterior intento lo hice en panificadora y no me salieron bien, y como ya amasé el roscón de reyes y me gustó como quedó, de nuevo he aparcado la máquina, que veo que a este paso no la saco rendimiento. He preparado la masa la noche anterior y la he dejado levar hasta la mañana siguiente en la nevera, unas 12 horas.




Son unos panecillos de mantequilla llamados Dinner Rolls, a los que se les puede dar la forma que uno quiera ya que la masa queda muy manejable, son fáciles de hacer, quedan muy esponjosos y se pueden comer tanto con dulce como con salado.
Con estas cantidades me han salido 6 panecillos de 100 gr más o menos.


ingredientes
300 gr de harina normal
110 gr de leche
37,5 gr de mantequilla
15 gr de miel
6 gr de levadura fresca
6 gr de sal
1 huevo 


huevo batido para pincelar
sesamo tostado (opcional)





elaboración

En un bol ponemos la harina, la levadura fresca desmenuzada, la sal, el huevo y la leche, de momento no añadimos la mantequilla.
Mezclamos los ingredientes, lo volcamos encima de la mesa de trabajo y comenzamos a amasar, notaremos que tras un breve amasado ya deja de pegarse, seguimos amasando unos 2-3 minutos más y es ahora cuando incorporamos la mantequilla que hemos tenido a temperatura ambiente para que esté blanda, y volvemos a amasar.
Veremos que la masa se nos deshace pero no es necesario añadir más harina, tan sólo seguimos amasando hasta que se nos haga una bola. Lo tapamos y dejamos reposar 15 minutos.
Pasado este tiempo amasamos de nuevo 10 minutos más y lo colocamos en un recipiente engrasado, lo cubrimos con film, lo dejamos a temperatura ambiente durante una hora y después lo metemos en la nevera durante toda la noche. Esta será la primera fermentación.
Ya por la mañana, ponemos la masa sobre una superficie ligeramente enharinada y la partimos en 6 trozos de unos 100 gr cada uno, los boleamos y dejamos reposar durante 30 minutos cubiertos con un paño húmedo o film ligeramente engrasado.





El paso siguiente es dar forma a nuestros bollitos, como queda una masa muy manejable es cosa sencilla, yo he hecho o intentado al menos, unos nudos que aunque no hayan quedado perfectos, no han variado el resultado final de textura y sabor.
A medida que los formemos los colocamos encima de la bandeja de horno forrada con papel de hornear. Los pintamos con huevo batido o los dejamos tal cual, cubiertos con un paño húmedo o con film ligeramente engrasado a temperatura ambiente hasta que doblen su volumen. Al menos necesitaremos 1 hora y media a 2 horas, según la temperatura de la cocina.



Antes de hornearlos, los pincelamos con huevo batido y espolvoreamos por encima las semillas de sésamo u otras que elijamos. Ahora ya solo queda meter la bandeja en el horno precalentado a 190 ºC durante unos 20-25 min. Vigilando la superficie, pues al llevar mantequilla es fácil que coja color enseguida, si es así lo tapamos con papel aluminio. Los dejamos enfriar sobre una rejilla cubiertos con un paño y listos para disfrutarlos.

Y para seguir disfrutando mirar lo que me acaban de traer, un regalo precioso de Ane del blog Cocina Top Secret que celebró su primer año de blog con un concurso en el que había que hacer una de sus recetas y del que fui la ganadora. Ya conocéis su blog Cocina Top Secret pero si queréis ver la cositas que hace, como este broche que me ha mandado a mí, pasaros por su otro blog Beautifulthings-Ane, merece la pena pasar por ambos. Muchas gracias Ane, me ha encantado el regalo, ya irás viendo como saco provecho a esos trapitos, que ya necesitaba reponer el ajuar.






20 ene. 2012

milhojas con crema de café



El hojaldre está rico lo hagamos con lo que lo hagamos, admite tanto rellenos dulces como salados, por lo que podemos hacer una infinidad de combinaciones consiguiendo siempre unos resultados de primera. Además de los diferentes rellenos también le podemos dar diferentes formas, por lo que da muchísimo juego en la cocina.
Hoy va en capas, un milhojas, y entre capa y capa le hemos puesto una crema de café, que no es más que la clásica crema pastelera a la que hemos añadido un poco de café soluble.


ingredientes
500 gr de hojaldre congelado (2 placas)
6 cucharaditas de cacao en polvo


para la crema de café
1 huevo
3 yemas de huevo
500 ml de leche
35 gr de harina de maíz refinada
75 gr de azúcar
1 cucharada de café soluble


elaboración
Esta vez he utilizado hojaldre congelado, con una plancha salen tres o cuatro pasteles, según el tamaño al que los cortemos, yo he hecho con una tres y con la segunda cuatro. Si se hace una sola lámina de hojaldre hay que reducir los ingredientes de la crema a la mitad.




Lo primero de todo es dejar descongelar el hojaldre.
Una vez descongelado lo ponemos encima de un papel de hornear del tamaño de la bandeja de horno (así manchamos menos).
Espolvoreamos con cacao ambas caras y con ayuda de un rodillo extendemos el hojaldre, lo pinchamos con un tenedor para que no suba, cortamos 9-12 rectángulos iguales y los metemos en la nevera una media hora. Y claro, con la otra lámina, hacemos lo mismo…
Pasado este tiempo los colocamos en una placa de horno y espolvoreamos con otro poco de cacao (ayudándonos de un colador), los cubrimos con otro trozo de papel de hornear y colocamos otra bandeja de horno encima para que no suba la masa.
Lo introducimos en el horno precalentado a 200 ºC durante 15-20 minutos (según el horno), en el mío han sido 20 minutos, a los 15 minutos les quitamos el peso de la placa de encima y les damos la vuelta, dejándolos 5 minutos más. Los sacamos y dejamos enfriar.




Mientras se hace nuestro hojaldre podemos ir preparando la crema de café, que no es más que una crema pastelera con café.
Para hacerla ponemos la mitad de la leche a calentar junto con el azúcar. Mientras se calienta ponemos el resto de la leche en un vaso batidor junto con el huevo, las 3 yemas y los 35 gr de harina y mezclamos bien todos estos ingredientes, nos podemos ayudar de la batidora. Cuando la leche esté caliente, incorporamos la cucharada de café soluble y la mezcla del vaso batidor. Cocer a fuego suave, sin dejar de remover para que nos quede una textura homogenea y sin grumos, hasta que espese. Retiramos del fuego y dejamos enfriar a temperatura ambiente.
Para obtener una crema de café más cremosa y suave, cuando la crema esté templada podemos añadir una nuez de mantequilla y remover bien hasta incorporarla. Una vez fría ya la tenemos lista para usar de relleno en buñuelos, relámpagos, tartas, canutillos… o como hoy, en hacer estos milhojas.




Una vez fría la crema la metemos en una manga pastelera con embocadura lisa, distribuimos una capa de crema sobre 3-4 rectángulos de hojaldre, ponemos otro rectángulo encima de cada uno, cubrimos con una segunda capa de crema y finalizamos con un último rectángulo de hojaldre, para decorar espolvoreamos bien con cacao en polvo o bien con azúcar glas.
Y como hay a quien no le gusta esta crema con sabor a café, también los tenemos con crema pastelera.








18 ene. 2012

calçots


Hasta este pasado fin de semana no habíamos probado los calçots, han sido todo un descubrimiento, y todo gracias a Jose del blog Las recetas de Jose, que nos envió este paquete con calçots, salsa romesco y una bolsa de frutos secos por ser la ganadora del concurso que organizó para celebrar su primer añito de blog.


Como veis en las fotos, los calçots son cada uno de los brotes de una cebolla blanca y que forman la base de las populares calçotadas, originales de Valls. Los calçots se asan sobre una llama viva usando sarmiento de vid del año anterior, una vez asados nos colocamos un babero-servilleta, los pelamos para quitar la parte quemada, los untamos en la salsa y a disfrutarlos mirando al cielo.
Nosotros hicimos nuestra calçotada particular en el norte de Burgos con un frío que pelaba pero… fue toda una novedad hacer una barbacoa en pleno invierno.




Ahora al escribir la entrada me doy cuenta de algunas cosas que no hice bien, pero que no cambió para nada el resultado final, mira que Jose me mandó un tutorial, que yo me leí pero al final... no quité las raices a los calcots antes de asarlos, tan solo los sacudí un poco por si tenian algo de tierra, pero supongo que no tendrá mayor importancia, lo único es que a la hora de pelarlos costaba un poco soltar el final, ahora entiendo el porqué, pero bueno, para la siguiente seguro que no se nos olvida, por lo demás si tenéis la oportunidad de probarlos no lo dudéis porque están verdaderamente ricos. Según me ha comentado Jose, el último domingo de enero se celebra la fiesta grande del calçots en Valls, así que si os pilla cerca ya tenéis plan para el fin de semana.



13 ene. 2012

alubias blancas con calabaza estofada


Continuo aprovechando las calabazas, esta vez acompañada de legumbre, por cierto también de la huerta de casa. La legumbre no debería faltar en nuestra dieta, es buenísima tanto para nuestra salud como para nuestro bolsillo. Es una excelente fuente de proteínas (ya en la Edad Media la llamaban "la carne de los pobres") y tambien una buena fuente de fibra, sales minerales, hierro y vitaminas. Y si van acompañadas como en la receta de hoy, con verdura, es una manera muy ligera de consumirlas.

ingredientes
para las alubias

250 gr de alubias blancas
un trozo de pimiento verde
un trozo de cebolla
agua y sal

para la calabaza estofada
1 puerro
1 cebolla mediana
1 zanahoria
250 de calabaza

aceite y sal






elaboración

La noche anterior ponemos las alubias a remojo. Por la mañana, las escurrimos y colocamos en una cazuela. Las cubrimos dos dedos por encima, con agua fría junto con el pimiento, la cebolla y un poco de sal. Tapamos la cazuela y ponemos a fuego muy suave durante media hora aproximadamente para que vaya calentándose el agua poco a poco. Pasado este tiempo se pone a fuego más fuerte, procurando que no hierva a borbotones, si no que lo haga muy despacio, durante otros 25-35 minutos. Es importante que se hagan despacio, para que los granos no revienten y se despellejen. Con una espumadera vamos retirando la espuma y las impurezas que se irán formando en la superficie.

Mientras se cuecen las alubias, vamos preparando la calabaza estofada y una vez lista la reservamos.




Cuando pasen los últimos 25-35 minutos retiramos la cebolla y el pimiento y añadimos la calabaza, mezclamos con mucho cuidado, mejor moviendo la cazuela y dejamos cocer a fuego suave otros 10-15 minutos. Si nos parece mucha calabaza, no echarla toda y aprovecharla como guarnición o para cenar con un huevo frito, por ejemplo. Rectificamos de sal, dejamos reposar un poquito y a servir acompañadas de unas guindillas en vinagre caseras.

Si nos quedan muy caldosas sacamos unas pocas alubias, las aplastamos con un tenedor y las incorporamos al cocido, si por el contrario espesan demasiado, añadimos un poco de agua.




9 ene. 2012

croquetas de champiñones




De nuevo otra receta de croquetas, un recurso perfecto para un cena rápida y que siempre son bien recibidas por la gente menuda, en mi congelador nunca faltan.


ingredientes
50 gr de mantequilla
50 gr de harina
500 ml de leche
1 bandeja de champiñones
1 cebolla pequeña
1 diente de ajo
50 gr de jamón cocido
aceite y sal










elaboración
En una sartén con un poco de aceite ponemos a pochar la cebolla muy picadita, en cuanto la tengamos la dejamos escurrir bien.
En ese mismo aceite caliente ponemos el ajo bien partido y en cuanto comience a bailar añadimos los champiñones muy picaditos, los cocinamos hasta que se evapore todo el agua que sueltan. Una vez sofrito, lo pasamos por la batidora hasta lograr una pasta espesa, yo no trituro todo, dejo la mitad más o menos para luego encontrar algun tropiezo. Reservamos.





Ahora preparamos la besamel, en una cazuela ponemos la mantequilla a fundir, echamos la cebolla pochada y la harina, que cocinamos unos minutos para que pierda su sabor a crudo. Vamos incorporando la leche caliente poco a poco, sin dejar de remover, para que no nos salgan grumos. Así, hasta terminar con la leche. Seguimos revolviendo la salsa besamel por lo menos durante 15-20 minutos, así nos quedará la masa más rica, por lo que tenemos que tener cuidado para que no se nos pegue. 
Unos cinco minutos antes de terminar la cocción incorporamos la pasta de champiñones, el jamon muy picadito y los que hemos dejado sin triturar. Probamos y si hiciera falta añadimos un poco de sal, y si nos gusta la nuez moscada rallamos un poco. Ahora extendemos esta masa en una fuente amplia, no tiene que quedarnos una capa fina, por lo menos una capa de 2 centímetros de grosor para poder formar mejor las croquetas. Para que en la parte superior no se nos forme una costra, bien la untamos con un poco de aceite o bien ponemos un film transparente. 




Dejamos enfriar bien, mejor si la dejamos reposar una noche en la nevera y vamos dando forma a las croquetas, bien con dos cucharas o bien con las manos, para lo cual nos ayudará si nos las untamos con aceite, las pasamos por harina, huevo y por último por pan rallado. Tenemos que tener cuidado de que no se humedezcan una vez hechas, si se humedecen se arregla pasándolas de nuevo por pan rallado antes de freirlas. Las freímos en abundante aceite caliente y dejamos escurrir bien sobre papel de cocina. 

Admiten perfectamente la congelación, por lo que podemos hacer cantidad y así poder tenerlas siempre a mano. Para ello las congelamos encima de una superficie dura, que no se toquen, una vez congeladas se ponen todas en una bolsa, intentando sacar bien el aire.



6 ene. 2012

roscón de reyes 2012


¿Qué tal se han portado los reyes? Espero que muy bien. En mi casa no se han portado nada mal teniendo en cuenta que Olentzero habia dejado lo suyo... se ve que este año hemos sido muy buenos. 
Y ahora toca la primera receta de este año, a estas alturas ya debéis estar un poco saturados de roscones pero hoy es lo que toca y no podía dejar de enseñaros como ha quedado el mío, para ser el primero que hago, creo que me ha quedado muy aceptable, está mal que lo diga yo, pero...

La receta que he hecho es la que hizo Iban Yarza el año pasado en el programa de David de Jorge y como este año estaba muy animada al menos a intentarlo de nuevo me he puesto manos a la masa y nunca mejor dicho.


ingredientes
para el prefermento
50 g de leche
90 g de harina de fuerza
2 gr de levadura fresca 

para la masa
340 g de harina de fuerza
15 g de levadura fresca
140 g de prefermento
ralladura de limón
70 g de azúcar
una pizca de sal
2 huevos, 110 g
120 g de infusión de leche
60 g de mantequilla


para la infusión de leche
120 g de leche
9 ml de agua de azahar
10-15 ml de ron
corteza de naranja
corteza de limón
un trocito de canela en rama 

para adornar 
azúcar humedecida con unas gotas de agua
fruta escarchada
naranja confitada
huevo batido para pintar





elaboración 
para el pre-fermento 
Lo hacemos la noche anterior a hacer el roscón, para ello colocamos en un bol 90 g de harina junto con 2 g de levadura fresca desmenuzada y le añadimos 50 g de leche, lo mezclamos bien, no hace falta amasar mucho, tan solo integrar los ingredientes. Si nos queda muy seco podemos añadir un poquito más de leche (yo he necesitado poner una cucharadita extra) todo dependerá de la fuerza de la harina. Hacemos una pelotita que ponemos en un bol, la tapamos con film y la dejamos fermentar fuera de la nevera durante una hora, luego la metemos en la nevera toda la noche hasta su uso, acordándonos de sacarla con un poco de antelación para que no esté muy fría.

para la infusión de leche

Ponemos en un cazo la leche junto con un trocito de canela en rama, un trozo de cáscara de naranja y otra de limón. Lo ponemos a fuego suave durante unos minutos hasta que hierva.
Retiramos y dejamos templar, momento en el que lo colamos y añadimos el ron y el agua de azahar.

para la masa

En un bol ponemos primero los ingredientes secos, es decir la harina de fuerza, el azúcar, la levadura fresca desmenuzada, el prefermento en trozos, la ralladura de limón y la sal.

Después el resto a excepción de la mantequilla, es decir los huevos y la infusión de leche, teniendo la precaución de ir echándola poco a poco, pues dependiendo de la fuerza de la harina necesitará más o menos líquido (yo he tenido suficiente con 100 g).



Mezclamos los ingredientes, nos tiene que quedar una masa pegajosa, la ponemos encima de la mesa y comenzamos a amasar, notaremos que tras un breve amasado ya deja de pegarse, seguimos amasando unos 2-3 minutos más.

Ahora incorporamos la mantequilla que hemos tenido a temperatura ambiente para que esté blanda, y volvemos a amasar.

Veremos que la masa se vuelve a pegar (
no es necesario añadir más harina) tan sólo seguir amasando hasta que esté lisa y brillante, el tiempo dependerá de la destreza de cada uno, yo he necesitado unos 15 minutos, pero si tienes más maña con 10 minutos lo tendrás. 

Una vez que la masa esté lista, la colocamos en un recipiente amplio, la cubrimos con film y la dejamos a temperatura ambiente 
hasta que doble su volumen, al menos necesitaremos 1 hora y media a 2 horas, según la temperatura de la cocina.

Tras una hora y media yo he tenido lista la masa. La cual he volcado con cuidado encima de la mesa de trabajo y la he desgasificado un poco, para ello he cogido un poco de masa por un extremo la he estirado un poco y la he llevado al centro, esto lo he hecho con los cuatro lados, nos quedará una bola de masa, que damos la vuelta y dejamos reposar tapada otros 10-15 minutos.




Tras este pequeño reposo, ahora toca formar el roscón (yo sólo he hecho uno). Metemos los dedos por el centro de la bola, haciendo un agujero y vamos estirando la masa como si de una correa se tratará, el agujero se irá formando con su propio peso. Hay que tener en cuenta que con el levado este agujero se cerrará, por lo que tiene que ser un poco hermoso. Hay que intentar que el grosor de masa sea parecido en todo el contorno, a mi al final me ha salido un lado más gordito que otro, pero bueno es el primero (…y seguro que no será el último dicen por aquí).



Una vez formado el roscón lo ponemos encima de la bandeja de horno que tenemos cubierta con papel de horno. Es el momento de meter la sorpresa y el haba (que no os vean donde los colocáis). Lo pintamos con huevo batido y lo dejamos reposar cubierto durante una o dos horas (según temperatura).

Tras la primera hora tenemos que estar atentos para que no nos suba demasiado (yo en hora y cuarto lo tenía).

Una vez levado el roscón, lo pintamos de nuevo con huevo batido y lo decoramos con la fruta elegida, yo a parte de cerezas, ciruelas y peras escarchadas he puesto unos gajos de naranja confitada que he hecho para la ocasión y un poco de azúcar humedecida con unas gotas de agua.




Ahora toca el último paso el horneado, tan sencillo como meter la bandeja con el roscón en el horno precalentado a 180 ºC durante unos 20 minutos, vigilando la superficie, pues al llevar mantequilla es fácil que coja color enseguida, si es así lo tapamos con papel aluminio.

Pasado este tiempo lo sacamos del horno y lo dejamos enfriar sobre una rejilla. En cuanto se enfríe un poco ya lo podemos comer pero si lo rellenamos con nata y lo acompañamos de un chocolate bien calentito…