18 mar. 2012

croquetas de espinacas


Ya van unas cuantas recetas de croquetas, y como son una manera fantástica de camuflar verdura, hoy toca disfrazar un poco a las espinacas, poco amigas de los niños, al menos preparadas como verdura pero así preparadas con besamel la cosa puede cambiar mucho.

La manera de prepararlas es casi idéntica a las espinacas con besamel. Recordar que si las haceis y poneis huevo cocido mejor no congelarlas pues el huevo se queda acartonado.
Si echais un vistazo a todas las recetas de croquetas que tengo editadas siempre las hago de la misma manera, tan solo cambio el relleno. Misma cantidad de harina que de mantequilla y de leche esa cantidad por 10. La masa tiene que quedar fina y espesa y esto no se consigue a base de añadir harina, sino reduciéndola y manteniéndola en ebullición, hasta que espese. Y luego dejar enfriar bien la masa, yo la dejo toda una noche en la nevera.


ingredientes
50 gr de mantequilla
50 gr de harina
500 ml de leche
200 gr de espinacas frescas
1 huevo cocido
1/2 diente de ajo
un poco de queso rallado
25 gr de cebolla
50 gr de jamón cocido







elaboración
Limpiamos bien las espinacas, las retiramos el tallo y las troceamos un poco. Guardamos unas hojas para la presentación. También se pueden utilizar espinacas congeladas, tan solo hay que cocerlas en agua hirviendo y escurrirlas muy bien.
En una cazuela ponemos aceite a calentar y en el ponemos a pochar a fuego suave el diente de ajo picado y la cebolla también picada, hasta que esta esté tierna, añadimos el jamón muy picadito, lo salteamos un poco e incorporamos las espinacas frescas bien escurridas (o las congeladas una vez cocidas y escurridas). Salamos. Al principio veremos que no entran en la cazuela, pero a medida que cogen calor irán mermando. Sin dejar de removerlas las cocinamos durante unos minutos. Reservamos.



A parte preparamos la besamel, en un cazo a fuego suave, ponemos la mantequilla y cuando esté fundida, añadimos la harina que cocinamos unos minutos, para que pierda su sabor a crudo, pero sin dejar que tome color. A continuación vamos echando poco a poco la leche caliente sin dejar de remover, importante para que nos quede una besamel rica y sin grumos, así hasta terminar la leche y lo cocinamos unos 15 minutos. Con cuidado de que no se nos pegue. Añadimos las espinacas que hemos preparado y el queso rallado, y cocinamos durante un par de minutos más. Probamos y si hiciera falta añadimos un poco de sal.




Extendemos la masa en una fuente, en una capa de unos 2 centímetros de grosor para poder formar mejor las croquetas. Para que en la parte superior no se nos forme una costra, la untamos con un poco de aceite o bien ponemos un film transparente.
Dejamos enfriar bien. Formamos las croquetas, bien con ayuda de dos cucharas o bien con las manos, para lo cual nos ayudará si nos las untamos con aceite, las pasamos por harina, huevo y por último por pan rallado. Las freímos en abundante aceite caliente y dejamos escurrir bien sobre papel de cocina. 


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