6 abr. 2011

alcachofas con almejas



En casa las alcachofas nos gustan mucho!! de momento me toca comprarlas pues todavía en la huerta no hay cantidad como para preparar un primer plato para cuatro, pero todo llegará. En una entrada anterior os enseñé la receta de las alcachofas con cardo, pues hoy toca con almejas donde ambos ingredientes combinan a la perfección, también se pueden sustituir por berberechos. Una cosa que tengo que modificar en el consumo de alcachofas es no utilizarla sólo para hacer platos principales, desde luego es una verdura que da mucho juego.


ingredientes
12 alcachofas
500 g de almejas
4-5 dientes de ajo
una cucharadita de harina
caldo de cocer las alcachofas
un poco de vino blanco
perejil picado
agua
aceite y sal








elaboración
para limpiar y cocer las alcachofas
La cantidad de alcachofas que usemos variará según sea el tamaño de estas y si las vamos a comer como plato único o no. Limpiamos las alcachofas, para ello retiramos sus hojas externas, pelamos el tallo con cuidado de no quitar mucha pulpa y cortamos las puntas, unos dos dedos por debajo del extremo. A medida que las vamos limpiando las metemos en un bol con agua fría para luego ponerlas a cocer en agua caliente con sal durante 20 minutos más o menos, el tiempo podrá variar en función del tamaño y la frescura de las alcachofas, lo mejor es que antes de escurrirlas comprobemos que están hechas, para ello con la punta de un cuchillo las pinchamos y si la hoja se hunde sin resistencia es que están cocidas. Dejamos templar antes de sacarlas. Reservamos el caldo. Las sacamos y las ponemos a escurrir con el tallo hacia arriba, las partimos por la mitad o en cuartos. Durante la cocción no utilizo limón para que no se ennegrezcan prefiero que mantengan su sabor natural, aunque puedan quedar “mas feas”. Otro truco es ponerlas en agua fría con perejil mientras las limpiamos.
Una vez que tenemos las alcachofas cocidas, que es lo que más se tarda en hacer, el resto del plato es mejor hacerlo en el último minuto justo antes de comer, pues si necesitamos calentar de nuevo las almejas, perderían mucho.


Las almejas las ponemos en agua con sal durante un rato, para que suelten la arena que puedan tener y después las lavamos bien. 
En una cazuela amplia y baja echamos unas 3-4 cucharadas de aceite, ponemos el ajo picadito a rehogar, en el momento que este “baile”, cuidado de que no se dore mucho, añadimos la harina que cocinaremos unos segundos. A esto añadimos una chorretada de vino blanco y un poco del caldo de cocción de las alcachofas, lo cocinamos un minuto y echamos las almejas que iremos retirando a un plato a medida que se vayan abriendo, desechar las que no se abran. En la salsa que tenemos en la cazuela colocamos las alcachofas partidas y las dejamos cocer unos minutos, si es necesario podemos añadir más caldo, se tienen que calentar, incorporamos las almejas, lo mezclamos, echamos un poco de perejil picado... y a disfrutar. 



alcachofas 
Fueron los árabes durante la edad media los que extendieron su cultivo por Europa, mejorando sus variedades y sus cualidades gastronómicas. De hecho, la palabra alcachofa parece que deriva de un término árabe que significa lenguetas de tierra por las singulares hojas que posee.
Su mayor componente es el agua, seguida de los hidratos de carbono, también tiene vitaminas del grupo B las cuales nos ayudan a asimilar el resto de nutrientes. 
Su propiedad más característica es la de ser una medicina natural para el hígado, una de las sustancias que contiene, la cinarina, potencia la producción de bilis lo que favorece la digestión de los alimentos y disminuye el colesterol. Todo ello reduce el trabajo del hígado y ayuda a que se mantenga sano, evitando las piedras vesiculares. Además aporta inarina, que tiene la facultad de regenerar las células hepáticas. 
A la hora de comprarlas, hay que ver que resulten pesadas en proporción a su tamaño, con las yemas gruesas y de color verde claro. En una bolsa de plástico y dentro de la nevera se mantienen unos días.








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