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27 abr 2017

croquetas de morcilla y manzana


Me encantan las croquetas!! no me cuesta nada hacerlas, reconozco que requieren un poco de esfuerzo, pero este no es tanto si uno se organiza bien y sin darte cuenta en un par de plis-plas las tienes hechas. Además como se congelan de maravilla podemos optimizar el trabajo, preparando una buena cantidad y guardando las que sobren, para tenerlas siempre a mano. Las de hoy son de morcilla y manzana una combinación buenísima.

ingredientes
150 g de morcilla de burgos
2 manzanas reinetas asadas
45 g de harina
45 g de mantequilla
450 g de leche
huevo batido para rebozar
harina y pan rallado para rebozar













elaboración
Hacemos las manzanas en el microondas, una vez bien limpias, las damos un corte para que no revienten y las metemos en el micro a máxima potencia unos minutos, el tiempo dependerá del tamaño y de la potencia del aparato, pero es cuestión de ir mirando. Tampoco hay que dejarlas demasiado blandas. Quitamos la piel y troceamos. Reservamos.
Retiramos la piel de la morcilla, la desmenuzamos y la sofreímos un poco en una sartén para desgrasarla todo lo posible.
Para hacer la besamel ponemos a fundir la mantequilla, no tiene que calentarse demasiado, añadimos la harina y la rehogamos durante unos minutos, para que pierda su sabor a crudo, pero sin dejar que tome color. A continuación vamos echando poco a poco la leche, sin dejar de remover, importante para que nos quede una besamel rica y sin grumos, así hasta terminar la leche, probamos el punto de sal y cocinamos la besamel a fuego suave durante unos 15 minutos como mínimo, cuanto más tiempo la cocinemos, mejor nos quedará pero siempre cuidando de que no se pegue al fondo de la cazuela. Una vez hecha, añadimos la morcilla y la manzana que tenemos en espera, mezclamos todo bien, rectificamos de sal y dejamos cocinar todo otros 5 minutos más.




Ponemos esta masa a enfriar en una fuente, extendiéndola en una capa de por lo menos un par de centímetros para después formar mejor las croquetas. Lo tapamos con papel transparente, en contacto con la masa, para que no se forme costra y dejamos enfriar bien en la nevera, mejor durante toda la noche.
Una vez la masa bien fría formamos las croquetas, estas de hoy las hemos dado forma de bolitas, pero si el tiempo apremia simplemente cortamos la masa en trozos y listo. Una vez dadas forma, las pasamos por harina, huevo batido y pan rallado, y las freímos en una sartén con abundante aceite caliente. Cuando estén doraditas las sacamos y las dejamos escurrir sobre papel absorbente de cocina.





17 ene 2017

pastel de puerros y mejillones


Y de las zanahorias pasamos a los puerros, que rara vez faltan en mi nevera, y con los que hago un montón de cosas; tan sólo cocidos y acompañados de una mahonesa o vinagreta tenemos una ensalada de auténtico lujo, también son el ingrediente estrella en la vichyssoise, una crema que podemos tomar caliente o fría, o en la porrusalda, plato popular de la cocina vasca, que ademas de puerro lleva patatas y en el que a veces se incluye bacalao y/o calabaza o zanahoria. Pero además de estas recetas esta hortaliza también forma parte de: guarniciones, caldos, cremas o purés, gratinados, tartas o quichés, de arroces, pasta, tortillas, croquetas ... vaya que lo utilizo mucho.


ingredientes
4 puerros, 360 g
3-4 cucharadas de aceite
200 ml de nata para cocinar
1 cucharadita de maicena
4 huevos
2 docenas y media de mejillones
sal y pimienta
mantequilla para el molde
pan rallado para el molde










elaboración

Precalentamos el horno a 180 ºC. Forramos un molde con papel de horno para facilitar el desmoldado, lo engrasamos y espolvoreamos con pan rallado. Reservamos.
Limpiamos los mejillones, y los ponemos en una cazuela con tapadera a fuego fuerte con un poco de vino blanco o simplemente con un poco de agua. Según se vayan abriendo los sacamos para que la carne del mejillón no quede correosa, los retiramos de la concha, los ponemos en un plato y picamos en trozos no demasiado pequeños. Reservamos el caldo.
Limpiamos también los puerros, los lavamos y cortamos en rodajas finas. Ponemos a calentar el aceite en una sartén, añadimos el puerro y lo sofreímos hasta que esté tierno. Añadimos un cazo del caldo de cocer los mejillones y dejamos reducir. No echamos sal al puerro porque el caldo de los mejillones queda salado.
Cascamos los huevos en un bol, añadimos la nata (que podemos cambiar por leche evaporada), la maicena, y lo batimos. Añadimos a esta mezcla el puerro y los mejillones, removemos y vertemos en el molde preparado. Metemos el molde al horno al baño maría y dejamos cocer unos 35-40 minutos o hasta que comprobemos que el interior está cuajado. Ya sabemos todos que cada horno es un mundo.




Dejamos reposar el pastel en el molde unos 15-20 minutos antes de desmoldarlo para que termine de cuajar, lo cortamos al gusto en porciones y servimos acompañado de una salsa mahonesa o de una salsa de tomate. Otra opción estupenda para servir de acompañamiento es una ensalada.
Para variar esta receta podemos sustituir los mejillones por gambas, por vieiras, por langostinos, por chaca o por cualquier pescado (merluza, atún, salmón...). También podemos hornear el pastel en tartaletas bien en tamaño individual o bien en tamaño grande, a modo de quiché.




10 ene 2017

rollitos crujientes de setas al cava



Hoy ya de vuelta a la rutina comenzamos con estos rollitos hechos con pasta brick, muy sencillos de hacer y que quedan perfectos como entrante caliente o aperitivo, y que podemos hacer de otro tamaño, forma o con cualquier otro relleno.
Este mismo relleno nos puede servir para preparar otro sencillo aperitivo a base de tartaletas o volovanes rellenos.



ingredientes
láminas de pasta brick
1 cebolla, 125 g
400 g de setas
1 vaso de cava
25 g de harina
aceite y sal
100 ml de nata
10-12 langostinos
queso parmesano rallado









elaboración
En primer lugar, picamos las setas y la cebolla. Pelamos los langostinos y los troceamos en cuadraditos. Precalentamos el horno a 180 ºC.
Ponemos a calentar un poco de aceite en un cazo o sartén, que apenas cubra el fondo, una vez caliente añadimos la cebolla y dejamos que se poche a fuego suave
. Cuando tome color, añadimos las setas, mezclamos y rehogamos unos 5 minutos (o hasta que hayan absorbido toda el agua que sueltan), removiendo de vez en cuando. Añadimos el cava y cocinamos hasta que el alcohol se evapore, entonces, añadimos los langostinos, la harina, la nata y una pizca de sal. Cocinamos durante un par de minutos más y dejamos enfriar.


Extendemos las láminas de pasta brick, distribuimos el relleno en ellas, con un poco de queso por encima y formamos los rollitos, para hacerlos doblamos el lado izquierdo y derecho de cada lámina sobre el relleno, a continuación la parte inferior formando un paquete y acabamos enrollándolo todo.
También podemos hacer saquitos o darles cualquier otra forma (cuadraditos, triángulos...). Una vez formados los colocamos sobre la bandeja del horno, previamente forrada con papel de hornear, los pincelamos ligeramente con un poco de aceite y los horneamos unos 10 minutos, o hasta que estén dorados. Los servimos calientes.
Si optamos por rellenar tartaletas o volovanes los rellenamos con la mezcla y, por encima, espolvoreamos el queso parmesano y gratinamos en el horno.


fuente: basada en una receta de canal cocina



16 dic 2016

mejillones rellenos de espinacas


Los mejillones rellenos es una receta que asociamos a una comida especial, donde los podemos comer como aperitivo o entrante, son sencillos de preparar y aunque pueda parecer que llevan mucho trabajo, este no es tanto y vale la pena ponerse al lío, es un bocado bien rico.
La receta de hoy es aún mas sencilla y rápida, nos ahorramos el rebozado y la fritura y queda para chuparse los dedos. Es un entrante que quiere emular a la famosa receta de ostras Rockefeller, pero claro está en versión económica y con ingredientes sencillos y muy básicos, lo que hace que sea una receta más cotidiana.
El relleno nos puede servir también para preparar unos huevos gratinados o para rellenar unos espárragos, unos hojaldres, tartaletas e incluso para hacer una empanada.



ingredientes
1 docena de mejillones
1 cucharada de mantequilla
1 diente de ajo
40-50 g de cebolla
75 g de espinacas frescas picadas
200 ml de nata para cocinar
queso parmesano rallado
1 cucharada de pan rallado
sal y pimienta de cayena









elaboración
Limpiamos bien los mejillones con agua fría rascando las cáscaras para que queden sin impurezas. Una vez limpios los ponemos en una cazuela con tapadera a fuego fuerte con un poco de vino blanco o simplemente con un poco de agua. Según se vayan abriendo los sacamos para que la carne del mejillón no quede correosa, los retiramos de la concha, los ponemos en un plato y picamos en trozos no demasiado pequeños. Las conchas las reservamos. El caldo de cocción no lo tiramos, lo colamos y guardamos.
A continuación, derretimos la mantequilla en una sartén y salteamos en ella el ajo y la cebolla. Cuando esté tierna pero sin dejar que tome demasiado color añadimos las espinacas, y cocinamos hasta que estén tiernas. Después incorporamos la nata, un poco de queso, los mejillones, media cucharada de pan rallado y dejamos hacer un par de minutos. En el último momento, espesamos con el resto del pan rallado si vemos que hace falta. Condimentamos y servimos en las conchas sobre una bandeja cubierta con sal gorda para que no se tambaleen.



Si no los vamos a comer al momento, los podemos dejar ya rellenos y darles un calentón un poco antes de servir, yo he puesto un poco más de queso y he dejado que cogiera un poco de color. La sal ayudará también a mantenerles calientes. Pero avisar que pueden quemar, que alguno por...



Fuente: del libro "50 recetas con nombre".



19 nov 2016

tarta de queso con tomates



Los aperitivos a base de queso siempre están muy presentes en nuestra mesa, de una manera u otra nunca faltan, hoy son estas tartas, una versión salada de la tradicional tarta de queso dulce sin horno, un verdadero antojo para ir abriendo boca. La base está hecha con tostadas de pan y mantequilla, el relleno de queso con pesto a la genovesa y la cobertura a base de tomate.
Aquí tenéis algunos aperitivos más a base de queso: croquetas de queso, rulo de queso y nueces, rulo de jamón y queso, hojaldres, buñuelos, gougères, tartaletas, tostadas...


ingredientes
50 g de tostadas de pan
40 g de mantequilla
150 g de queso de untar o requesón
1/2 yogur natural
2 cucharadas de leche
30-40 g de pesto a la genovesa
2,5 g de gelatina en hojas
tomates cherrys ó tomate en láminas finas
2 cucharadas de salsa de tomate
1/4 de una hoja de gelatina
aceite de oliva
una pizca de orégano seco
sal y pimienta





elaboración
Para hacer la base de la tarta, aplastamos bien el pan y lo pasamos por un pasapuré fino. Una vez molido lo echamos en un bol y mezclamos con la mantequilla reblandecida. Forramos con film transparente el fondo de dos mini moldes desmontables de 12 cm de diámetro, repartimos la mezcla en ambos moldes y extendemos la mezcla de pan, la alisamos haciendo presión con el dorso de una cuchara o con el mazo de un mortero hasta obtener una capa uniforme sobre el fondo. Guardamos en la nevera hasta que quede bien firme.


Para hacer el relleno, hidratamos los 2,5 g de gelatina en hojas en un poco de agua fría. Mezclamos el yogur con el queso crema y el pesto. Calentamos la leche en un cazo pequeño y, fuera del fuego, añadimos la gelatina escurrida, dejamos que se disuelva y la incorporamos al queso crema.
Vertemos esta mezcla sobre las bases de pan y lo dejamos enfriar bien en la nevera unas tres horas, hasta que todo quede bien cuajado.




Para hacer la cobertura, cubrimos uno de los moldes con la gelatina de tomate, y el otro con tomates cherrys partidos por la mitad o con tomate cortado en rodajas muy finas y ambos condimentados con sal, pimienta y orégano.
Los cortamos en pequeñas cuñas, del tamaño de un quesito y servimos.

Para hacer la gelatina de tomate, hidratamos 1/4 de una hoja de gelatina y calentamos unas dos cucharadas de salsa de tomate. Una vez caliente y fuera del fuego añadimos la gelatina y mezclamos hasta que se disuelva.


fuente: a partir de una receta del libro "Mas fruta y verdura".


20 abr 2015

endibias caramelizadas con queso de cabra


La endibia es una hortaliza a la que se le puede sacar mucho partido, hay que dejar de pensar que sólo se puede comer en ensaladas, la receta de hoy lo demuestra, así como esta otra de endibias gratinadas.


ingredientes
4 endibias
2-3 cucharadas de aceite de oliva
2 cucharaditas de azúcar moreno
sal y pimienta al gusto
un poco de tomillo
queso de cabra
pan rallado










elaboración

Precalentamos el horno a 190 ºC. Se limpian bien las endibias, se recortan un poco en la base y se les hace un corte como cuando se quitan los “ojos” a las patatas, de esta forma se suaviza un poco su amargor natural, y los partimos por la mitad, a lo largo.
En una cazuela o sartén amplia, apta para el horno y la cocina ponemos a calentar el aceite, cuando esté caliente colocamos a fuego suave las medias endivias, les damos la vuelta a menudo para que se hagan por igual por ambos lados, pero con cuidado de que no se rompan. Subimos un poco el fuego, las sazonamos y espolvoreamos con el azúcar, y las cocinamos, sin dejar de removerlas, hasta que se caramelicen.

Ponemos la parte interna de las endibias hacia arriba, espolvoreamos un poco de tomillo, las cubrimos con el queso en lonchas y de nuevo ponemos un poco más de tomillo. Las horneamos hasta que el queso se funda, unos 10 minutos, momento en el que las sacamos del horno, espolvoreamos por encima de cada endibia un poco de pan rallado y pimienta molida y las metemos de nuevo en el horno a 200 ºC hasta que se dore el pan.
Servimos calientes.


fuente: del blog Mi dulce tentación


3 mar 2015

alubias blancas con romesco


El romesco además de ser la salsa del mismo nombre es también un guiso a base de pescados, lubina, rape... cocinados en una salsa compuesta de un majado o picada hecha con los mismos ingredientes con los que se hace la salsa romesco y que una vez hecha se vierte en una sartén o cazuela con aceite, se rehoga durante unos instantes, se moja con agua hirviendo o caldo de pescado y unos minutos después se añade el pescado hasta su cocción.
La receta de hoy solo lleva legumbre, pero podemos añadir al guiso un poco de bacalao, rape...
También podemos cambiar las alubias por garbanzos.


ingredientes
400 g de alubias blancas cocidas
3 dientes de ajo
una rebanada de pan frito
2-3 tomates maduros
2 pimientos choriceros
10 avellanas tostadas
10 almendras tostadas
400-500 g de caldo de pescado
aceite de oliva y sal










elaboración

Remojamos de víspera 4 raciones de alubias. Por la mañana, las escurrimos y colocamos en una cazuela. Las cubrimos con agua dos dedos por encima, salamos, tapamos la cazuela y ponemos a fuego muy suave. Cuando rompa a hervir el agua añadimos un poco de agua fría. Así hasta tres veces. Hay que procurar que no hiervan a borbotones para que los granos no revienten. Una vez cocidas las reservamos.
También podemos usar alubias cocidas en conserva que con sólo abrir el tarro, pasar la legumbre por agua y dejarla escurrir ya la tenemos lista.





Limpiamos los pimientos choriceros, los hidratamos y con la punta de un cuchillo retiramos su pulpa. Reservamos.
Partimos los tomates y los ajos en mitades los colocamos en un plato con un chorrito de aceite, lo cubrimos con film transparente, lo perforamos con un tenedor y horneamos en el microondas 5 minutos.
En un mortero machacamos el pan con los frutos secos, los ajos, los tomates pelados y la pulpa de los pimientos. Una vez hecha la picada la echamos en una sartén con un poco de aceite, la sofreímos y añadimos el caldo hirviendo. Dejamos cocer 10 minutos y salamos.
En una cazuela ponemos las alubias escurridas, vertemos el romesco por encima, removemos con cuidado y dejamos que todo junto dé un hervor.
Las alubias quedarán con la salsa espesa. Pero eso... al gusto de cada uno.








31 ene 2015

quiché de ramitos de coliflor


Comer coliflor en casa no es problema, nos gusta a todos, pero comerla dos días seguidos no gusta demasiado, así que es la ocasión perfecta para hacer recetas de despiste... y todos contentos. Otra opción sería haber hecho croquetas, canelones, pudin, tortilla ,ñoquis pero como aún faltaba esta tarta en el blog, me puse con ella. Una tarta que nos puede servir como primer plato o como segundo.



ingredientes
1 base de pasta quebrada
500 g de coliflor
40 g de mantequilla
5-6 filetes de anchoas
2 cucharadas de vino blanco
2 latas pequeñas de bonito en aceite
1 guindilla cayena
4 huevos tamaño "L"
2 cucharadas de nata para cocinar
4 cucharadas de besamel
sal y perejil picado







elaboración
Separamos la coliflor en ramitos y una vez limpios los ponemos a cocer en una cazuela con agua hirviendo con sal hasta que esté tierna, pero sin sobre cocerla para que no quede demasiado blanda, interesa mantener los ramitos enteros, y una vez cocida la escurrimos bien.
Extendemos la masa quebrada, forramos el fondo y las paredes de un molde de tarta, tapamos con papel de aluminio, lo llenamos de legumbres secas y lo metemos al horno precalentado a 180 ºC durante 15 minutos. Sacamos el molde del horno y retiramos las legumbres.





En una sartén, colocamos la mantequilla y cuando esté caliente sofreimos la guindilla y las anchoas desmenuzadas. Añadimos los ramitos de coliflor y los rehogamos unos minutos. Retiramos la guindilla, vertemos el vino blanco y dejamos que se evapore. Después incorporamos el atún desmenuzado y un poco de perejil picado. Removemos con cuidado y dejamos cocer durante unos minutos. Retiramos del fuego.





En un bol, batimos los huevos con un poco de sal y con la nata. Agregamos la salsa besamel y la mezcla de coliflor. Mezclamos con cuidado para no romper la coliflor y lo vertemos en el molde preparado. Metemos en el horno precalentado a 180 ºC unos 18-20 minutos o hasta que se dore la superficie. El secreto de toda quiché es no hacerla demasiado en el horno, el relleno deberá estar cuajado pero cremoso. Tener en cuenta que el calor del molde seguirá cocinando la tarta.




Fuente: del libro "La buena mesa"



18 dic 2014

brazo gitano de espinacas relleno de ...


... esta vez de bonito y tomate, pero no hay que quedarse con una variedad, los rellenos pueden ser tantos como queráis, de paté de jamón con queso, de chaca... Como entrante siempre tiene mucho éxito, y si os preocupa que lleve espinacas deciros que no se notan para nada, pero siempre las podéis eliminar. Además es un pastel que cunde mucho, se reparte fácilmente en porciones más o menos finas y se puede dejar hecho con antelación. Y aunque os parezca un poco raro este bizcocho relleno con crema pastelera es un postre 10, eso sí decorado con azúcar glass e incluso con un merengue.
En Bilbao hasta mediados del siglo pasado era muy popular la tarta de espinacas, una base de hojaldre horneado, como un volován sin tapa, rellena de una crema pastelera con espinacas y con un ligero adorno de merengue, será receta para más adelante.
Y si decidimos no complicarnos tanto haciendo el bizcocho, pues nada, lo sustituimos por
 pan de molde o por una plancha de bizcocho comprado y listo...

ingredientes
110 g de harina
4 huevos tamaño "L"
una pizca de sal
1/2 cucharadita de levadura química
50 g de azúcar
50 g de espinacas frescas

para el relleno de bonito
3 latas pequeñas de bonito en aceite
1 cebolla pequeña picada
1 pimiento verde pequeño picado
unos pocos pimientos rojos asados
salsa de tomate casera
mahonesa para cubrir

yemas de huevo cocidas para adornar
pimientos para adornar

elaboración
Precalentamos el horno a 170-180 ºC. Batimos los huevos junto con el azúcar en un bol grande con ayuda de unas varillas eléctricas hasta que la masa quede bien espesa y esponjosa, triplicarán su volumen. Se montarán mejor si al principio ponemos el bol dentro de otro con agua caliente.
A continuación con una cuchara de madera o espátula incorporamos poco a poco, removiendo con movimientos suaves y envolventes, la harina tamizada junto con la levadura y la sal, mejor en forma de lluvia, hasta que la mezcla quede homogénea. Obtendremos una masa suave y espumosa. Por último mezclamos con cuidado las espinacas frescas bien picaditas.

Cubrimos la placa de horno con papel de hornear y extendemos la mezcla hasta que quede una capa fina y uniforme. Metemos la bandeja en el horno durante unos 8-10 minutos. Lo sacamos del horno, dejamos que se enfríe un poco y lo desmoldamos sobre un trapo ligeramente humedecido, lo enrollamos y dejamos enfriar.
Desenrollamos el bizcocho y lo rellenamos, esta vez con bonito, lo enrollamos de nuevo poco a poco, con cuidado para que no se rompa y una vez formado el brazo gitano recortamos los bordes, lo colocamos sobre la fuente de servir, lo cubrimos con salsa mahonesa y adornamos a nuestro gusto.




El relleno de bonito lo hacemos de la siguiente manera; ponemos un poco de aceite en una sartén y a fuego suave pochamos la cebolla y el pimiento verde hasta que empiecen a tomar color. Escurrimos bien.
Escurrimos y desmenuzamos el bonito, añadimos la cebolla y el pimiento bien escurridos, el pimiento rojo asado picado y salsa de tomate suficiente para que quede una mezcla espesa.
Para hacer el relleno de chaca, picamos bien 1 loncha gordita de jamón cocido, unos 4 palitos de chaca o surimi, unos langostinos cocidos y 2 huevos también cocidos. Añadimos salsa mahonesa y mezclamos. A esto le puedes añadir también un poco lechuga, bonito...





8 dic 2014

pastel de bonito y espinacas


Si en la receta anterior el pastel era sólo de bonito, este además lleva espinacas, un dos por uno, verdura y pescado en un pastel salado que en casa nos gustan mucho, se puede hacer también de pescados frescos, de pescados ya salteados o aprovechar 
pescado que haya sobrado... ya que no siempre vamos a hacer croquetas o canelones. Otra idea para preparar esta misma receta sería en forma de quiché.


ingredientes
3 huevos tamaño "L"
2 latas pequeñas de atún al natural o en aceite
1 lata pequeña de pimientos rojos
150 ml de nata para cocinar
100 g de gambas peladas
100 g de espinacas frescas
50 g de queso rallado o en porciones
sal y pimienta molida









elaboración

Precalentamos el horno a 180 ºC.
Abrimos las latas de bonito y lo ponemos a escurrir bien, si es bonito en aceite este nos servirá para aliñar alguna ensalada. Una vez escurrido lo desmigamos bien.
Cascamos los huevos en un bol, añadimos la nata y el bonito, lo batimos un poco, salpimentamos al gusto y añadimos el resto de ingredientes muy bien picaditos: gambas, pimientos, espinacas y queso.




Engrasamos un molde con un poco de aceite o mantequilla y vertemos la mezcla anterior. Podemos poner por encima un poco más de queso rallado, eso al gusto, el cual habrá que añadir a los ingredientes.
Metemos el molde en el horno y lo dejamos cocer durante 35-45 minutos más o menos, como siempre el tiempo es orientativo, dependerá del tipo de molde que usemos y por supuesto de nuestro horno, ir vigilando a partir de media hora y antes de sacar comprobar que está hecho pinchando con un palillo su interior, este tiene que salir prácticamente limpio. En lugar de meter directamente el molde en el horno, también podemos ponerlo al baño maría e incluso cocerlo en el microondas.
Dejamos reposar el pastel unos minutos antes de desmoldarlo y cortarlo en porciones. Lo podemos acompañar con un poco de mahonesa o salsa rosa y como guarnición una ensalada.
También lo podemos hacer con merluza en vez de bonito.




fuente: del blog "El desván de Galatea".

5 dic 2014

pudin de bonito en conserva con calabacín


Una receta con la que comeremos pescado sin darnos cuenta y que admite cualquier tipo de pescado, merluza, cabracho, bacalao... tanto en fresco como cocinado. Esta vez el pastel es de bonito y como no estamos en temporada utilizamos una conserva, que puede ser de mayor o menor precio o calidad, todo depende de lo que nos queramos o podamos gastar. Un plato que podemos hacer con antelación y que podemos comer tanto frío como caliente.


ingredientes
1 lata de 400 g de bonito en aceite de oliva
4 huevos tamaño "L"
250 ml de nata para cocinar o leche evaporada
4 cucharadas de salsa de tomate, 100 g
mantequilla y pan rallado para el molde

sal y pimienta










elaboración

Una vez abierta la lata de bonito, lo ponemos a escurrir bien, acordaos de no tirar el aceite, es perfecto para aderezar ensaladas. Una vez escurrido lo desmigamos bien.
Si lo hacemos con bonito fresco tan solo hay que trocearlo, quitar piel y espinas y pasarlo un poco por una sartén ligeramente engrasada. Si no tenemos bonito suficiente podemos completar la receta con gambas o con palitos de cangrejo.






En un bol batimos los huevos, salpimentamos al gusto y añadimos la salsa de tomate, la nata y el pescado. Podemos triturar con ayuda de una batidora.
Engrasamos un molde con un poco de aceite o mantequilla y vertemos la mezcla anterior.
Metemos el molde en el horno precalentado a 180 ºC durante 40-50 minutos más o menos, como siempre el tiempo es orientativo, ir vigilando a partir de media hora y antes de sacar comprobamos que está hecho pinchando con un palillo su interior, este tiene que salir prácticamente limpio. En lugar de meter directamente el molde en el horno, también podemos ponerlo al baño maría.
Lo podemos acompañar con un poco de mahonesa o salsa rosa y como guarnición una ensalada o unos palitos o láminas de calabacín en tempura o rebozados. Y untado en un pan tostado también es una fiesta...





10 oct 2014

canapes variados


Los canapés son pequeños entrantes, rápidos y fáciles de preparar, por lo general compuestos de una delgada rebanada de pan de molde, natural o integral, untada de mantequilla o mahonesa y que podemos recubrir con todo tipo de ingredientes, es cuestión de imaginación. Hay que prepararlos de un tamaño lo bastante pequeño como para que se puedan coger con una mano y poder comerlos como mucho en dos bocados. Hoy he preparado unos canapés de kiwi, otros de queso y membrillo y otros de salchicha.


ingredientes
pan de molde
mahonesa rebajada con leche o nata
kiwi cortado en rodajas finas
pimiento morrón cortado en tiras
anchoas en aceite
queso fresco o queso crema
dulce de membrillo
salchichas frankfurt
mostaza y ketchup
gelatina (opcional)









elaboración

La elaboración no puede ser menos complicada. Si dejamos preparados todos los ingredientes podemos montar los canapés en el último minuto. 
Mezclamos mahonesa con un poco de leche o nata. Cortamos las rebanadas del pan de molde con un corta pastas o cuchillo sacando de cada una 4 trozos con forma circular o cuadrada.

Para los canapés de kiwi, cogemos los panes cortados en círculos, los untamos con la mezcla de mahonesa y leche, encima colocamos una rodaja de kiwi sin que sobresalga del pan, para acabar con unas tiras de pimiento y un trozo de anchoa.





Para los canapés de queso y membrillo, untamos los panes cortados en círculos con mahonesa rebajada en leche, luego colocamos una capa de queso y encima una loncha de membrillo.




Para los canapés de salchicha, untamos el pan con forma cuadrada, lo untamos con la mezcla de mahonesa y leche, encima colocamos un trozo de salchicha (o rodajas) y decoramos con pimiento rojo, 
mostaza y ketchup. Por supuesto ni que decir tiene que estos son los preferidos de mis hijos y claro está, nunca faltan en mis bandejas de canapés.



Si no los vamos a consumir inmediatamente después de su elaboración los podemos abrillantar con gelatina.