24 oct. 2015

berenjenas gratinadas con queso


Hoy la entrada va también de berenjenas, otro plato la mar de rico y socorrido, que no hay que perderse, de preparación sencilla y que nos servirá como plato único o como guarnición.
A esta receta también se la puede llamar "berenjenas a la parmesana" por la manera de colocar las láminas de berenjena, en capas como en persiana, que es lo que significa parmiciane, y no por el tipo de queso que es lo que puede dar a error.
Esta receta queda igualmente buena con calabacines y es más rápido de hacer. 
Hay que seguir los mismos pasos, pero no tendremos que poner las rodajas en agua y sal ni escurrirlas luego.



ingredientes
2 berenjenas
500 g de cebollas
salsa de tomate casera
queso parmesano rallado
2 mozzarellas frescas
harina
aceite de oliva y sal












elaboración
Confitar o pochar la cebolla es lo que más tiempo nos va a llevar, tiene que hacerse lentamente, por lo que es mejor hacerla con antelación.
Para confitarla ponemos aceite en una cazuela o sartén honda, que cubra ligeramente el fondo, y cuando esté caliente añadimos la cebolla picada en juliana fina, removemos para que se empape bien de aceite, añadimos un poco de sal para que sude y dejamos rehogar lentamente, a fuego suave, hasta que adquiera un bonito color dorado. Rectificamos de sal y dejamos escurrir.
Cortamos las berenjenas en rodajas de un centímetro de grosor y las ponemos a remojo en un bol con agua y sal, durante una media hora.




Transcurrido ese tiempo, sacamos las berenjenas del agua, las secamos con papel de cocina, las pasamos bien por harina y las freímos en una sartén con el aceite bien caliente, para que queden crujientes. Cuando estén doradas las retiramos y dejamos escurrir, sin amontonarlas, sobre un plato forrado con papel de cocina absorbente. Reservamos.
En lugar de hacer la salsa de tomate, podemos poner tomate natural, bien maduro, triturado con un poco sal y azúcar.
Partimos en láminas una mozzarella.




En una fuente de horno, ponemos en la base y cubriendo bien, salsa de tomate, después una capa de berenjenas, una capa de cebolla, queso mozzarella y queso parmesano. Seguimos con otra capa de tomate, otra de berenjena, cebolla y rematando la fuente, repartimos queso parmesano y mozzarella partida con las manos. Entre capa y capa podemos poner también unas hojas de albahaca u orégano.
Metemos en el horno precalentado a 180-200 ºC durante unos 20 minutos o hasta que el queso esté dorado.





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