18 oct. 2016

mermelada de melocotón


Este año también he hecho mermeladas, y no ahora precisamente, las hice durante el verano aprovechando la fruta tan estupenda que hay. Hasta el momento no salgo de las clásicas, en el blog tenéis ya unas cuentas y con la de hoy y la de pera que pondré en unos días se me acabó el repertorio.
Esta de melocotón es la única que hago con fruta comprada, pero aprovecho siempre alguna oferta y no sale tan caro y desde luego que merece la pena el gasto.
El melocotón (al igual que la fresa, pera, mora, cereza, higo... y alguna variedad de manzana) es fruta poco ácida, por lo que para hacer mermelada es mejor añadir un poco de limón, que hay que añadir antes de cocer la fruta y así se extrae mejor la peptina que contiene en su interior, además de favorecer la conservación, la consistencia de la mermelada y evita la cristalización del azúcar. La cantidad de azúcar puede variar al gusto del consumidor o cocinero, pero también es verdad que cuando se añade poco azúcar es más fácil que la conserva fermente con mayor rapidez una vez abierta, y si se añade demasiada puede que parte del azúcar cristalice. Por eso mis mermeladas por término medio llevan un 70-75 % de azúcar, pero eso ya va a criterio y gusto del consumidor.





ingredientes
1 kg de melocotones pelados y deshuesados
700-750 g de azúcar
1 cucharada de zumo de limón














elaboración
Lavamos los melocotones y los pelamos, retiramos el hueso y los troceamos, una vez limpios nos tienen que pesar un kilo más o menos.
Los ponemos en una cazuela grande, ancha y con profundidad suficiente, sin llenarla demasiado, hasta la mitad de la cazuela más o menos. Alternamos capas de melocotón y azúcar. Rociamos con el zumo de melocotón y dejamos macerar toda la noche o unas 6-8 horas.
Ponemos la cazuela al fuego y esperamos a que hierva, en todo momento removemos regularmente para que no se agarre. Una vez que empiece a hervir, bajamos la intensidad del fuego progresivamente hasta conseguir que la mezcla hierva a fuego lo más bajo posible durante unos 40-50 minutos, o más tiempo si queremos una mermelada más espesa. Hay que tener en cuenta que cuando se enfríe la mezcla espesará un poco más. Podemos triturarla con la batidora o pasarla por el pasa-puré si nos gusta la mermelada más suave.
Para saber el punto de la mermelada, ponemos una cucharadita en un plato y lo metemos en el frigo. Una vez esté fria, si al inclinar el plato la mermelada se arruga, está en su punto. Si gotea, deberemos prolongar la cocción y volveremos a hacer la prueba pasados unos minutos.
Una vez que tenemos lista la mermelada, la dejamos enfriar y con ayuda de un cazo vamos rellenando los botes sin llegar al borde. Limpiamos el borde y seguido, los cerramos.
A continuación, cocemos los tarros, que colocamos en una cazuela grande en cuyo fondo hemos colocado un trapo doblado para que no estén en contacto con el fondo y entre ellos colocamos otro trapo, para evitar que se golpeen. Los cubrimos con agua templada, acortará el tiempo, y los dejamos hervir durante 20 minutos (contados desde que comienza a hervir el agua). Los dejamos enfriar en el mismo agua y no los sacamos hasta que estén totalmente fríos. Una vez fríos, los sacamos, los etiquetamos y ya los podemos guardar.


La mermelada que hago en casa es para todo el año por lo que para su conservación necesito esterilizar los botes una vez llenos, si fuera para consumo rápido una vez hecha y en caliente llenaríamos los tarros, y una vez cerrados se les daría la vuelta para que hagan el vacío.
Al principio no lo he dicho, pero como en todas las conservas, hay que esterilizar los tarros antes de llenarlos, para ello los colocamos junto con las tapas en una cazuela con agua, los dejamos hervir durante 15 minutos y después los ponemos a escurrir boca abajo sobre un trapo de cocina limpio. También se pueden esterilizar en el lavavajillas, pero como yo no tengo... lo hago así.



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