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23 feb 2015

bollos rellenos de dulce de manzana y queso


Hoy el día ha cundido mucho y el madrugón ha tenido su recompensa, y no es otra que estos panes de leche con los que alegrar la merienda de esta tarde y el desayuno de mañana si hay suerte y llegan. Por supuesto se pueden hacer sin rellenar y una vez hechos abrir el pan y poner lo que más nos guste.


ingredientes
500 g de harina de fuerza
10 g de sal
40 g de azúcar
20 g de miel
1 huevo tamaño "L"
25 g de leche en polvo
250 ml de leche entera
50 g de mantequilla sin sal a Tª ambiente
25 g de levadura fresca
1 huevo batido para pintar los bollos


para el relleno
dulce de manzana
queso brie







elaboración

Vertemos la leche en la cubeta de la panificadora, a la que añadimos, el huevo ligeramente batido, el azúcar, la miel, la leche en polvo y la sal, por último añadimos la harina y la levadura desmigada. Ponemos en marcha la máquina en el programa de amasado, en la mía es el número 7 y dura 15 minutos.
Cuando se hayan mezclado todos los ingredientes incorporamos poco a poco los trozos de mantequilla y dejamos que termine el programa. Una vez que termine programamos de nuevo el mismo programa durante otros 15 minutos más. La masa quedará lisa y elástica.




Si amasamos a mano, ponemos todos los ingredientes dentro de un bol y vamos añadiendo poco a poco la leche. Una vez que la masa haya absorbido toda la leche la dejamos reposar bien tapada unos 5 minutos. Después de este pequeño descanso la sacamos del bol y comenzamos a amasarla, para ello golpeamos ligeramente la masa sobre la mesa de trabajo, la estiramos y la doblamos sobre sí misma. Repetimos estos movimientos hasta que la masa se vaya despegando de la mesa. Y si alternamos este amasado con reposos de unos 8-10 minutos, con la masa bien tapada, el trabajo de amasado se simplifica. La masa quedará lisa y elástica.





Una vez hecha la masa formamos una bola y la ponemos dentro de un bol ligeramente engrasado, lo cubrimos con film transparente y dejamos reposar hasta que duplique su tamaño, el tiempo dependerá de la temperatura ambiente.
Cuando haya levado ponemos de nuevo la masa encima de la mesa de trabajo, la dividimos en porciones de 80 g, las voleamos y dejamos reposar unos minutos bien tapadas.

A continuación aplastamos un poco cada porción, colocamos en el centro una cucharadita de dulce de manzana y un trozo de queso (en mi caso brie), cerramos los bordes del pan de fuera hacia dentro hasta cubrir el relleno y sellamos bien. Ponemos la parte fea del panecillo hacia abajo y lo voleamos un poco.
A medida que formamos los bollitos los colocamos en una bandeja de horno forrada con papel de hornear dejando espacio entre ellos. Los pincelamos con huevo batido y los dejamos reposar en un lugar cálido hasta que casi hayan doblado su volumen. Vamos precalentando el horno a 200 ºC con calor arriba y abajo.




Una vez que hayan levado, los pincelamos de nuevo con huevo batido y los metemos en el horno, bajamos la temperatura de este a 180 ºC y los dejamos cocer durante 12-15 minutos. Comprobamos que están cocidos y los sacamos a una rejilla para que se enfríen.

Si no los vamos a consumir en el día los congelamos individualmente bien envueltos con film transparente. También los podemos rellenar de crema de chocolate, mermelada, manzana y pasas...

Fuente: receta bollos rellenos de manzana y arándanos del blog El cocinicas

16 dic 2013

masa choux con queso, gougères




Partiendo de la misma masa dulce que usamos para buñuelos, relámpagos, choux... se hacen salados, perfectos para servirlos, una vez rellenos, de entremés o aperitivo. La única diferencia es que a la masa tradicional se le añade algún ingrediente que le dé un sabor más fuerte, cebolla rallada o en polvo, paté, jamón serrano o cocido, muy picadito, pero el ingrediente que más se emplea para ello es el queso, gougères, sobre todo el gruyère, parmesano o manchego.
Dependiendo de la forma que demos a la masa podemos hacer bollitos, ruedas, relámpagos, choux... y con el relleno que más nos guste.



ingredientes
125 ml de agua
35 gr de mantequilla
½ cucharadita de sal
75 gr de harina tamizada
2 huevos tamaño "L"
60 g de queso rallado
huevo batido para pincelar











elaboración
Ponemos a hervir en una cazuela el agua con la pizca de sal y la mantequilla. Es importante que la mantequilla se funda antes de que hierva el agua o la evaporación variará las proporciones de la masa.
Una vez que el agua hierva volcamos de golpe la harina y movemos con una cuchara de madera con el fuego muy bajo, hasta obtener una bola de masa lisa que se separa de las paredes del cazo.



Se retira del fuego y se vuelca la masa unos minutos sobre una superficie fría para que se enfríe ligeramente, yo la pongo sobre el mármol de la encimera.
Después, colocamos de nuevo la masa en el cazo o en un cuenco y añadimos los huevos uno a uno (NO incorporar el siguiente hasta que el anterior esté completamente integrado), batiendo bien hasta que la masa quede suave y lisa, debe quedar una masa espesa pero fluida. Para comprobar que se ha añadido suficiente huevo cogemos un poco de pasta con la cuchara y esta deberá caer en el cazo antes de poder contar hasta tres. El último huevo mejor si lo incorporamos poco a poco, pues dependiendo de su peso igual no es necesario echarlo entero, o de igual manera podemos necesitar un poco de un tercer huevo. Yo he usado 2 huevos de 64 g cada uno, pesados con cáscara.



Una vez hecha la masa, añadimos la mitad del queso rallado y mezclamos bien. Preparamos una bandeja de horno con papel de hornear y si hacemos los bollitos, con ayuda de dos cucharas ponemos montoncitos de masa sobre la placa de horno, dejando espacio entre ellas pues aumentarán de tamaño.
Si hacemos las rosquillas o ruedas ponemos la masa en una manga pastelera con una boquilla, rizada o lisa, de 1 cm de grosor y sobre la placa de horno hacemos círculos de unos 8-10 cm de diámetro, y después hacemos otro círculo encima de cada uno. Para hacer los relámpagos ponemos porciones alargadas de unos 8-10 cm sobre la placa de horno, separándolas unas de otras ya que luego aumentan de tamaño.
Hay que tener en cuenta que cuando usemos la manga pastelera, el queso tiene que estar rallado muy fino, para que al pasar por la manga esta no se atasque.



Con la pasta en la placa del horno, la pincelamos con el huevo batido, y de paso la alisamos, ponemos por encima el queso rallado restante y los cocemos en el horno precalentado a 200 ºC durante 15-20 minutos o hasta que tengan un color ligeramente dorado.
Una vez cocidos los retiramos del horno, los dejamos sobre una rejilla, y con un cuchillo de sierra les cortamos la parte superior o los partimos para que salga el vapor y queden crujientes. Los dejamos enfriar y listos para rellenar.