Por fin, tras muchos intentos, el año pasado conseguimos que nacieran dos aguacates en casa, plantamos sus huesos, como podéis ver en la fotografía.
Originario de Mexico, Venezuela y Colombia, fue llamado por los españoles con el nombre de “pera de las indias”, por su parecido externo con las peras.
Pese a ser considerado como una hortaliza, debido a la forma en que se suele consumir, se trata de una fruta. Su alto contenido en grasa hace que sea una de las más energeticas, por lo que no se aconseja en dietas bajas en calorias, previene enfermedades cardiovasculares y mantiene a raya el colesterol.
Tambien proporciona vitamina E, de gran poder antioxidante y minerales como magnesio, potasio y fosforo.
Aunque se puede encontrar durante todo el año, su mejor época comienza en octubre. A la hora de comprarlo, hay que comprobar que la piel no presente ningún defecto. Se consume maduro, pues sino, es duro y no sabe a nada. Para acelerar su maduración se envuelve en papel de periódico. Sabrás que está maduro si la pulpa del extremo mas fino cede a la leve presión de los dedos.
He leído que se puede congelar (pelado, deshuesado y con la pulpa aplastada), pero yo no lo he probado.
Su hueso se puede cultivar y conseguir una bonita planta, hoy 14 de enero de 2011, vamos a intentarlo con un nuevo hueso de aguacate que nos acabamos de comer, aunque no siempre se consigue, lo intentamos e iremos colocando su crecimiento. Se coloca el hueso en un recipiente con agua, de modo que su extremo redondeado quede dentro del líquido, para ello nos ayudamos introduciendo unos palillos para mantenerlo derecho, como se ve en la foto.
Si tenemos éxito, en unos meses, aparecerán primero raíces y luego un brote. Momento en el que lo plantaremos en una maceta, metiendo en tierra dos terceras partes del hueso.
Cuando la planta alcanza unos 20-25 cm de altura , cortamos 5 cm de su extremo; esto hará que desarrolle pequeñas ramas y tome una forma agradable y túpida. Hay que podar la planta cada vez que el tallo sea demasiado largo.
Sigue creciendo el aguacate, hoy 13 de febrero, justo un mes después de ponerla en agua, le hemos sacado esta fotografía para que veaís como va creciendo, ya se ha abierto el hueso y ha salido la raíz, dentro de pocos días se abrirá por arriba y saldrá el tallo de la planta.
A 18 de marzo, lo que era una incipiente raíz ha crecido lo bastante como para poder plantarlo en tiesto, aquí veis el tamaño de la raíz y el tallo de la planta que ya se ve a la derecha del hueso.
Y diez días más tarde, el 28 de marzo, parece que ha agarrado y el tallo de lo que será la nueva planta sigue creciendo...
Otras veces habiamos comido cazón pero en el mercado encontré filetes de marrajo, osea tiburón y como hay que probar de todo... los filetes se parecían a los del pez espada pero la pescadera, que es de fiar, me sacó de mi error y me dijo que era marrajo. Ya en casa, buscando algo de información sobre el marrajo en wikipedia vi que la carne se la puede confundir con la de mero y con la de emperador (pez espada). Vamos que hay que tener cuidado y que no nos den gato por liebre, y no pagar por algo que no nos estamos llevando. Esta receta se puede hacer igual con cazón, verdel, zapatero (palometa), pez espada... En definitiva el marrajo está buenísimo, claro que con este adobo cualquier pescado queda de auténtico lujo, y más si es barato.
foto de familia
ingredientes
500 gr de marrajo
100 ml de vinagre
1 cucharadita de pimentón dulce o picante
1 cucharadita de oregano
2 dientes de ajo
100 ml de agua
sal
aceite de oliva
harina de tempura
agua fria
elaboración
Los filetes de marrajo los cortamos en cuadraditos no demasiado grandes, los ponemos en un bol, los salamos y vamos incorporando los ajos picaditos, el vinagre, el oregano, el pimentón (yo he utilizado dulce, pues los niños...) y el agua hasta cubrir los trozos. Todo ello lo dejamos macerando 8-10 horas más o menos en la nevera, moviendolo de vez en cuando para que todos los pedazos se impregnen por todos sus lados.
Pasado ese tiempo sacamos el pescado del adobo, lo secamos bien, lo pasamos por la tempura y lo freimos en abundante aceite caliente hasta que estén doraditos, dejando escurrir sobre papel de cocina.
Para preparar la tempura, en un bol ponemos unas 4 cucharadas de harina de tempura a la que añadimos agua muy fria hasta que nos quede una masa ligeramente espesa. También lo podemos rebozar.