30 oct. 2016

pipas de calabaza tostadas


En esta época muchos blog se llenan de recetas con calabaza, y en mi cocina también se nota que estamos en plena temporada, ya van apareciendo las cremas, panes y bizcochos que la llevan, en breve las iré añadiendo a este recetario. Pero hoy la entrada va de como preparar unas ricas pipas para aprovechar las semillas, y así poder añadirlas a nuestros panes, bizcochos, ensaladas... o para comerlas sin más mientras vemos una peli...


ingredientes
semillas de calabaza
un poco de agua y sal al gusto

















elaboración

Retiramos todas las semillas de la calabaza, las colocamos en un bol con agua y las limpiamos bien para quitarlas todos los restos de pulpa. Cuando las tengamos listas las ponemos en una cazuela con medio vaso de agua, sin que llegue a cubrirlas, con sal y removemos para que se disuelva. Ponemos la cazuela al fuego, las cocemos unos 5 minutos y escurrimos si aún queda agua. Las extendemos bien en una bandeja y las dejamos secar. Yo he aprovechado el sol de estos días y el secado ha ido rápido. Una vez secas las ponemos en una bandeja de horno forrada previamente con papel de hornear.
Y ya sólo queda tostarlas en el horno, para ello lo precalentamos a 180 ºC y metemos la bandeja durante 10 minutos, después las removemos y dejamos otros 10 minutos. Pero sin dejar que se tuesten mucho.




Fuente: arianeando cocinando


23 oct. 2016

peras en almíbar


Las peras que se recogen en la huerta son de rápido consumo y claro no se da a basto, se comen en fresco, en compota y cocinadas en algún quiché, croquetas..., y también aprovechamos para hacer conservas con ellas tanto mermeladas como preparadas en almíbar.



ingredientes
peras
600 g de azúcar
1.200 ml de agua
zumo de ½ limón














elaboración
Lo primero, como en todas las conservas, esterilizamos los tarros, para ello los colocamos junto con las tapas en una cazuela con agua, los dejamos hervir durante 15 minutos y después los ponemos a escurrir boca abajo sobre un trapo de cocina limpio. También se pueden esterilizar en el lavavajillas, pero como yo no tengo... lo hago así.
En un cazo con fondo grueso echamos el agua, el zumo de limón y el azúcar. Lo calentamos a fuego suave hasta que el azúcar se disuelva, después llevamos a ebullición durante unos 10 minutos. Para saber si el almíbar está listo se sumerge una espumadera y si se forma una fina película que tapa los agujeros esto indica que está en su punto. Las cantidades de agua y azúcar dependerán de la cantidad de botes que tengamos que rellenar, la proporción es uno de agua por medio de azúcar. Este almíbar se puede aromatizar con canela o vainilla.
Pero también se puede hacer poniendo azúcar directamente en el bote y rellenar con agua. De esta manera se hace más a ojo, la cantidad dependerá de su tamaño.



Utilizamos peras rojas, porque son las que hay en la huerta. Elegimos las más firmes, pero sin que estén verdes, las más maduras las dejamos para mermelada. Una vez peladas, les quitamos o no el rabo, eso al gusto, las cortamos por la mitad y descorazonamos. A medida que hacemos esto las colocamos dentro de los tarros y cubrimos las peras con el almíbar, de esta manera no damos tiempo a que se oxiden.
Cerramos los botes, que colocamos en una cazuela grande en cuyo fondo hemos colocado un trapo doblado en cuatro para que los tarros no estén en contacto con el fondo y entre los botes colocamos otro trapo, para evitar que se golpeen. Los cubrimos con agua templada y los llevamos a hervir, durante 20 minutos contados desde que comienza a hervir el agua. Los mantenemos en la misma cazuela cubiertos y pasadas unas tres horas (cuando se templa el agua) los podemos sacar, los etiquetamos y a la despensa.
A parte de peras en almíbar también he hecho ciruelas en almíbar.




18 oct. 2016

mermelada de melocotón


Este año también he hecho mermeladas, y no ahora precisamente, las hice durante el verano aprovechando la fruta tan estupenda que hay. Hasta el momento no salgo de las clásicas, en el blog tenéis ya unas cuentas y con la de hoy y la de pera que pondré en unos días se me acabó el repertorio.
Esta de melocotón es la única que hago con fruta comprada, pero aprovecho siempre alguna oferta y no sale tan caro y desde luego que merece la pena el gasto.
El melocotón (al igual que la fresa, pera, mora, cereza, higo... y alguna variedad de manzana) es fruta poco ácida, por lo que para hacer mermelada es mejor añadir un poco de limón, que hay que añadir antes de cocer la fruta y así se extrae mejor la peptina que contiene en su interior, además de favorecer la conservación, la consistencia de la mermelada y evita la cristalización del azúcar. La cantidad de azúcar puede variar al gusto del consumidor o cocinero, pero también es verdad que cuando se añade poco azúcar es más fácil que la conserva fermente con mayor rapidez una vez abierta, y si se añade demasiada puede que parte del azúcar cristalice. Por eso mis mermeladas por término medio llevan un 70-75 % de azúcar, pero eso ya va a criterio y gusto del consumidor.





ingredientes
1 kg de melocotones pelados y deshuesados
700-750 g de azúcar
1 cucharada de zumo de limón














elaboración
Lavamos los melocotones y los pelamos, retiramos el hueso y los troceamos, una vez limpios nos tienen que pesar un kilo más o menos.
Los ponemos en una cazuela grande, ancha y con profundidad suficiente, sin llenarla demasiado, hasta la mitad de la cazuela más o menos. Alternamos capas de melocotón y azúcar. Rociamos con el zumo de melocotón y dejamos macerar toda la noche o unas 6-8 horas.
Ponemos la cazuela al fuego y esperamos a que hierva, en todo momento removemos regularmente para que no se agarre. Una vez que empiece a hervir, bajamos la intensidad del fuego progresivamente hasta conseguir que la mezcla hierva a fuego lo más bajo posible durante unos 40-50 minutos, o más tiempo si queremos una mermelada más espesa. Hay que tener en cuenta que cuando se enfríe la mezcla espesará un poco más. Podemos triturarla con la batidora o pasarla por el pasa-puré si nos gusta la mermelada más suave.
Para saber el punto de la mermelada, ponemos una cucharadita en un plato y lo metemos en el frigo. Una vez esté fria, si al inclinar el plato la mermelada se arruga, está en su punto. Si gotea, deberemos prolongar la cocción y volveremos a hacer la prueba pasados unos minutos.
Una vez que tenemos lista la mermelada, la dejamos enfriar y con ayuda de un cazo vamos rellenando los botes sin llegar al borde. Limpiamos el borde y seguido, los cerramos.
A continuación, cocemos los tarros, que colocamos en una cazuela grande en cuyo fondo hemos colocado un trapo doblado para que no estén en contacto con el fondo y entre ellos colocamos otro trapo, para evitar que se golpeen. Los cubrimos con agua templada, acortará el tiempo, y los dejamos hervir durante 20 minutos (contados desde que comienza a hervir el agua). Los dejamos enfriar en el mismo agua y no los sacamos hasta que estén totalmente fríos. Una vez fríos, los sacamos, los etiquetamos y ya los podemos guardar.


La mermelada que hago en casa es para todo el año por lo que para su conservación necesito esterilizar los botes una vez llenos, si fuera para consumo rápido una vez hecha y en caliente llenaríamos los tarros, y una vez cerrados se les daría la vuelta para que hagan el vacío.
Al principio no lo he dicho, pero como en todas las conservas, hay que esterilizar los tarros antes de llenarlos, para ello los colocamos junto con las tapas en una cazuela con agua, los dejamos hervir durante 15 minutos y después los ponemos a escurrir boca abajo sobre un trapo de cocina limpio. También se pueden esterilizar en el lavavajillas, pero como yo no tengo... lo hago así.



9 oct. 2016

crema fría de pepino y manzana


El pepino hasta ahora siempre lo tenía como un ingrediente de ensaladas, en unas más visible que en otras, pero este verano he descubierto que tomarlo en mermelada o en forma de cremas-sopas frías es una maravilla y me permite consumir la gran cantidad de pepinos que nos da la huerta sin darnos cuenta. Por lo que aquí os dejo otra crema fría, esta vez añadiendo manzana. Es como si la ensalada de pepino con manzana y yogur (que podéis ver pinchando en el enlace), la trituraramos.


ingredientes
250 g de pepino ya pelado y despepitado
agua fría
2 cucharadas de vinagre de manzana
cebollino picado
1 diente de ajo, sin germen
3 cucharadas de aceite de oliva
2 cucharadas de zumo de limón
1 yogur natural sin azúcar
1/2 manzana Granny Smith
sal y pimienta









elaboración

Ponemos en un bol el pepino troceado, lo cubrimos de agua fría, añadimos el vinagre (que puede ser de vino) y lo dejamos a remojo durante media hora. Pasado este tiempo lo escurrimos. Este paso os lo podéis saltar, pero a mí me parece que de esta manera amarga menos el pepino.
Ponemos en una batidora eléctrica el pepino, el cebollino, el diente de ajo, el zumo de limón, la manzana pelada y el aceite. Trituramos todos estos ingredientes hasta tener una mezcla homogénea y por ultimo añadimos el yogur, salpimentamos y mezclamos de nuevo. Si vemos que la crema queda muy espesa añadimos un poco más de yogur e incluso agua fría al gusto.
Dejamos enfriar en el frigorífico. Servimos fresquito en vasos acompañando al resto del menú.